Una profesión como todas.

Una profesión de servicio con remuneración.

Cobrar por el trabajo realizado no significa falta de amor a los animales o insensibilidad. Este es el orden natural de las cosas, ya que todos necesitamos ser remunerados de una manera u otra por la labor que realizamos. 

Por M.V. Luis Ortega García
CMVP 4147

 Muchas veces, el médico veterinario especialista en animales de compañía se encuentra ante situaciones en las cuales se le “exige” que ejerza su trabajo por amor a las mascotas, “labor social”, le dicen. Sin embargo, el “trabajo” del médico veterinario, curar a los animales, debe ser un trabajo remunerado, como el de cualquier otro profesional.

Los médicos veterinarios nos regimos por un código de normas, plasmados en el Código Deontológico del Colegio Médico Veterinario del Perú.

Estas son las pautas acerca de nuestros honorarios profesionales.

Artículo 71°

El médico veterinario, en el ejercicio de la profesión, tiene el derecho a ser remunerado de acuerdo con la importancia de su intervención profesional o servicio prestado y no condicionará el cobro de sus honorarios a la eficacia de su actuación profesional.

Como cualquier otro profesional, el médico veterinario tiene derecho a cobrar por los servicios que presta. Cuando le solicitamos que realice un trabajo sin cobrar o cobrar menos, le estamos pidiendo que renuncie a su derecho de ser remunerado.

El médico veterinario siempre debe recibir la paga justa por su trabajo, aunque también se contempla la excepción a esta regla.

Artículo 74°

El médico veterinario está obligado a informar sobre sus honorarios al cliente o propietario del animal, antes de realizar los actos clínicos que le sean solicitados. El médico veterinario podrá optar por prestar servicios profesionales de carácter gratuito en los siguientes casos:

  1. Cuando el cliente sea verdaderamente indigente.
  2. Cuando se trate de colegas clientes.
  3. Cuando se trate de su propia familia o relaciones de amistad directa.

La primera causa por la cual un médico veterinario puede “renunciar” a sus derechos se refiere a la indigencia del dueño de la mascota quedando en manos del médico veterinario determinar tal condición. 

Artículo 21°

En casos de urgencia el médico veterinario debe brindar auxilio a los animales, salvo que ello signifique un peligro para su persona o exista otra causa justificada.

En primer lugar, entiéndase por urgencia cualquier estado que ponga en peligro la vida del animal. El médico veterinario, al igual que en la medicina humana está obligado a brindar el auxilio necesario. Esto quiere decir estabilizar al paciente. Al respecto, deberá recibir remuneración por este acto. Simplemente se rompe el orden normal de una consulta donde se informa primero al cliente de los procedimientos y costos para después bajo el consentimiento y aprobación del cliente, proceder con el tratamiento o exámenes necesarios, tal como lo indica el siguiente artículo. 

Artículo 23°

El médico veterinario debe informar al propietario del animal de manera apropiada, el diagnóstico, pronóstico y opciones de tratamiento. También debe explicarle claramente la posología y administración de los fármacos que prescriba, así como el resto de las medidas terapéuticas, y finalmente la duración del tratamiento y/o de sus servicios y el costo aproximado de sus honorarios profesionales.

Lamentablemente, los médicos veterinarios, muchas veces, son malinterpretados por personas que exigen cosas que van contra sus derechos, bajo la frase de “ayuda social”. Estas personas que seguro no son mal intencionadas, no han comprendido que todo acto médico por más pequeño que sea debe ser remunerado. Ya que hay dos realidades que en su amor por los animales no son capaces de ver.

  • El médico veterinario ha estudiado y sigue capacitándose (congresos, libros, webinars, cursos de especialización) constantemente para dar una mejor atención a sus clientes y a sus mascotas, capacitación que no es gratuita.
  • El médico veterinario escogió esta profesión no solo por el amor a los animales, sino también porque decidió hacer de este su medio de vida.

Por estas razones, exigirnos que hagamos algo de manera gratuita o a un costo debajo del establecido significa que no llevemos el pan a nuestra casa, significa que no podremos capacitarnos y por lo tanto, no podremos brindarle  a las mascotas la atención que se merecen cada día.

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