Los gatos en la tercera edad

Los gatos son cada vez más longevos, y esto gracias a los avance en la medicina como en la alimentación y estudios en el comportamiento. Esto permite ahora que nuestros gatos puedan vivir mejor y por mucho más.


En el octavo cumpleaños, nuestros amigos gatos entra en la tercera edad y esta fase de su vida puede durar afortunadamente muchos años, ahora su edad promedio es de unos 12-15 años.

Sin embargo, es normal y fisiológico que el organismo del gato mayor vaya lentamente hacia el envejecimiento.

Por lo que una buena prevención es más importante para el tratamiento de las enfermedades más frecuentes comenzando por una correcta alimentación.

El primer elemento importante a tener en cuenta cuando se produce la tercera edad y debe adaptarse a esta etapa de la vida para que apoye las defensas inmunitarias, las funciones renal y digestiva, y sea capaz de aportar minerales de forma equilibrada. y adecuado para la salud del sistema urinario.

Un gato para “toda su vida”

El gato bebe más de lo habitual

Un factor importante a vigilar para asegurar la salud del gato mayor es la frecuencia con la que bebe, ya que las alteraciones de la sed suelen ser síntomas de enfermedades felinas que no deben pasarse por alto.

De hecho, la sed excesiva puede ser un primer signo de diabetes mellitus, frecuente en gatos mayores, especialmente en machos esterilizados y con sobrepeso, pero también de la aparición de un problema renal, por lo que siempre debes prestar mucha atención a la frecuencia con la que se toma el agua.

Revisar la frecuencia con la que su gato va a la caja de arena para orinar y reportar cualquier cambio repentino en sus hábitos.

Siempre es importante intervenir con prontitud con el tratamiento adecuado, independientemente del problema: esto evitará complicaciones innecesarias que pueden agravar cualquier alteración.

Cuidado con los movimientos

Los gatos de una cierta edad también pueden verse afectados por la artritis, que es una inflamación de las articulaciones que tiende a desgastarse con el envejecimiento.

Entonces, si nos damos cuenta de que nuestro gato ya no es tan ágil como solía ser o que duda en saltar o correr, entonces debes llevarlo a tu veterinario de confianza para que pueda visitarlo y confirmar su condición de salud de las articulaciones.

Este es un problema que se puede mantener efectivamente bajo control, lo que permite que el gato viva en paz.

Ojo a la vista

Incluso para los gatos domésticos, la vejez trae consigo problemas de visión: lesiones oculares, glaucoma, cataratas y una amplia gama de patologías de la retina pueden comprometer la capacidad de visión del gato.

Si nota enrojecimiento o hinchazón alrededor de los ojos, o lagrimeo inusual o nubosidad extraña, es el momento de llevarlo al veterinario para recibir la atención adecuada.

Cambios de comportamiento y otros signos.

De manera más general: una disminución del apetito, mayor pereza, pérdida repentina de peso, episodios de incontinencia, un aumento inusual de la sed y la micción son siempre signos que deben llamar su atención (ya sea que se trate de un gato mayor u otra edad).

Asimismo, una agresión o irritabilidad repentina también debe ponerlo en alerta. Ya que una disminución de la capacidad auditiva u otras alteraciones neurológicas, que acompañan frecuentemente al envejecimiento de los gatos domésticos, pueden provocar estrés o hipersensibilidad, que se manifiesta precisamente con un cambio de comportamiento.

GUÍA PARA ENTENDER AL GATO
Gato descansando

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