Cuando una gota de sangre habla…

Exámenes de laboratorio para mascota son muy importante para salvar vida, como para llegar a tiempo en las diferentes enfermedades que puedan incurrir nuestros amigos de 4 patas.

En diversas ocasiones, los veterinarios nos enfrentamos a un reto que implica descubrir qué es lo que hace que nuestros pacientes se sientan mal, decaídos o inapetentes. Lógicamente, las posibilidades son amplias y variadas y a ello se suma una gran desventaja.

Por M.V. Rodolfo Tafur Arias
CMVP 6419
Veterinaria ROKA

Nuestros pacientes no hablan. No pueden “decir” dónde les duele, qué los molesta o qué sienten. Y lo que es más, a veces, los mismos dueños no tienen en claro si su mascota está comiendo menos o si siente algún tipo de dolor.  

En situaciones como estas, las radiografías, ecografías, entre otros exámenes son de gran ayuda, aunque ninguno tan completo como un hemograma.

Este nos permite analizar diversos valores que bajo una buena interpretación podrían determinar la enfermedad que padece nuestra mascota. 

Hasta el hemograma más simple ofrece información valiosa que contribuye a un buen diagnóstico, y por ende al tratamiento más ideal para nuestra mascota. Queridos mascoteros, si el médico veterinario se lo recomienda es porque quiere darles una respuesta más precisa al malestar de su mascota. 

Gracias a un hemograma, podemos hallar parásitos, anemias ocultas, problemas en la función de algún órgano. Asimismo, muchas alteraciones pueden ser halladas tempranamente mediante esta evaluación.   

Y lo mejor, si el paciente es mayor de edad, un hemograma anual o semestral de las funciones de distintos órganos (bioquímica sérica), puede lograr recuperar la salud de nuestra mascota sin tener que llegar a un punto en donde la enfermedad sea irreversible. 

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