Tim Racer, un tallador muy apasionado

Tim estudió en el Centro de Estudios Creativos en Chicago y rápidamente ganó elogios como ilustrador por su agudo sentido del color y la fluidez y estilismo de sus ilustraciones.

TIM RACER

En 1993, comenzó a trabajar con la maestra pintora de carrusel Pam Hessey de Hawk’s Eye Studio en Martinez, California, donde aprendió a devolverle la vida a antiguos e invaluables animales de madera para coleccionistas privados amantes de montar preciosos carruseles. Cabe mencionar que la restauración era una de sus especialidades, aunque el tallado siempre fue su verdadera pasión.

-“Quería ser ilustrador, pero debido a la falta de trabajo estable decidí hacerme voluntario en un centro de aves de presa, donde la instructora era especialista en restauración de figuras de tiovivos. Esos fueron mis primeros pasos en las tallas de madera. Después de trabajar para ella durante siete años, sentí que podía diseñar mis propios animales en lugar de solo restaurar piezas antiguas”-.

Los carruseles de Tim

Con sus herramientas para tallar, aerógrafos, pinceles y barnices, Tim rinde homenaje a las mascotas con realistas tallas en madera. Su pasión lo ha llevado a crear un mundo fantástico al mejor estilo de los carruseles del siglo XIX, solo que con esculturas reales, donde se aprecia la alegría y la bondad de cada perro. De allí que Tim sea conocido alrededor del mundo como uno de los máximos exponentes de la escultura canina.

Primero, talló a su perra Sally y la presentó en un evento. Nadie había tallado un pit bull para un carrusel hasta entonces, y la acogida del diseño causó sensación. Tim atrajo la atención de una importante coleccionista que le encargó una talla en madera del perro de su hija. Y con mucho trabajo esa fue la semilla del éxito plantada hace 25 años, donde entre muchas más destacan obras tales como la restauración de doce animales del antiguo carrusel de Dare del siglo XIX que está en exhibición permanente en el Museo del Estado de Nueva York, en Albany. Otros proyectos públicos incluyen los carruseles en el zoológico de San Francisco, el centro Yerba Buena de la misma ciudad, el parque Golden Gate de San Francisco y el parque Tilden de Berkeley.

Como parte del proceso de trabajo, Tim se reúne con los dueños y sus mascotas para captar la personalidad del animal que luego intentará reflejar en la escultura. Además, saca aproximadamente 150 fotografías de cada mascota para captarla desde todos los ángulos. –“Solamente he hecho dos esculturas sin conocer a los perros, y es porque murieron antes de que pudiera verlos”-, se lamenta. El éxito rotundo de su trabajo hace que tenga una larga lista de espera por delante.

Tim gusta siempre de rodearse de animales, sus modelos favoritos, como un pequeño chihuahua, un musculoso pit bull o un colosal gran danés. En su trabajo utiliza gubias y aerógrafos para reflejar en sus tallas lo que cada perro le transmite.

Su conocimiento de la madera le ha dado las habilidades necesarias para restaurar viejas obras y dedicarse a su verdadera pasión: tallar. Primero los diseña en papel, y después plasma sus ilustraciones en madera. La energía y el carácter de estos perros quedan congelados en el tiempo a través de su trabajo de artesano. Y aunque las figuras de este tallador contemporáneo están pensadas como monturas de tiovivo, la mayoría jamás pisa una feria ni son cabalgadas por niños. Quienes las encargan las colocan en sus casas como lo que son verdaderas obras de arte y un retrato fidedigno de sus mascotas. Un recuerdo imperecedero del fuerte vínculo entre el perro y el amor de familia.

Tim es además cofundador de la organización sin fines de lucro Badrap, dividiendo así sus días entre cuidar perros rescatados y tallar.

-«Sally fue mi inspiración tanto para dedicarme a tallar como para cofundar la organización Badrap. Mirar constantemente sus músculos definidos me impulsó a comprar un juego de gubias y comenzar a tallar. Gracias a Sally, mi vida ahora está repleta de tareas de rescate (BAD RAP) y de tallar mascotas. A veces no estaba seguro de si darle las gracias o no»- afirma con una sonrisa.

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