“No Valentín, compadre no va Valentín”…

Una conversación con Paulo Uribe

Transcurrieron más de diez años desde que en casa hubo una mascota, y aunque no había ninguna posibilidad de que Valentín se quedará porque los animales están prohibidos en el edificio, su llegada fue un acontecimiento que nos llenó de alegría.

Aquel día, mi cuñado, mi hermano, mi novia, su hermana y yo, entramos rápidamente con una bolita de pelos de 1 mes envuelta en una capucha. A lo que mi mamá me preguntó, Paolo qué es eso, no me digas que es un…Si mami es un perro!!! Y yo que pensaba que iba a estallar, todo lo contrario, de inmediato se preocupó de si tenía hambre, si le faltaba algo, en fin la conquistó.

El más chiquito de la camada

Valentín tiene actualmente 8 meses y medio, es un Poodle Toy, y fue un regalo de la hermana de mi novia. Es el último de una camada de 3.

Lo cierto es que lo traje con temor porque se veía débil, yo quería a su hermano, si lo vieran hoy, tiene una cara de travieso, así que no me equivoqué, elegí al correcto.

Al principio le decíamos tontín porque se caía, se tropezaba, sus hermanos lo pisaban y él no hacía nada. Pero a medida que pasaban los días se fue acostumbrando a nosotros y resultó ser un es lindo, tierno y juguetón cachorro, una auténtica compañía. Mi papá le canta el criollísimo: “No Valentín, compadre no va Valentín” y nos hace reír a todos. Cuando llegó tarde del trabajo, lo meto a mi cama porque me gusta que me bese y me dé cariño, a cambio lo abrazo fuerte fuerte y parece que le encanta.

El estudio, la música, la familia y ahora Valentín
¿Cómo organizas tus tiempos?

A las 7 de la mañana me voy a estudiar y regreso a las 11. Mi mamá me apoya mucho porque se queda con él. Pero, si tenemos que dejarlo solo comienza el “cierra puertas” para que no haga travesura (sonríe). Lo mejor es que ya sabe dónde hacer sus necesidades, es muy inteligente.

El popular “2 kilos”

He aprendido que alimentar a un perro es cosa seria. Al principio se me iba la mano, le daba a cada rato y estaba comiendo más de la cuenta. Cuando lo lleve al veterinario, lo pesaron, midieron y me enseñaron cómo alimentarlo. Hoy se le conoce como el famoso 2 kilos (risas). Ése es su peso, no puede tener ni un gramo más ni un gramo menos. Y he optado por dejarle su porción de alimento y agua durante el día para que el mismo coma cuando le apetezca, y funciona bien.

¿Recibe algún entrenamiento?

Yo mismo le enseño, Internet es una muy buena herramienta, pero además me gusta hacerlo porque así nos identificamos, le he enseñado a sentarse, a quedarse quieto, a echarse y ahora ya puede pararse en dos patas por más tiempo.

Estoy entrenándolo para pasear juntos sin correa, hay tantos perros que pasean con sus dueños sin correa. Un día lo saqué como para hacer la prueba, todo iba bien hasta que paso una chica por el frente, y el muy coqueto se fue volando tras ella, atravesó  todo el parque y eso me dio miedo.

En otra ocasión lo metimos a la piscina, a mí me daba pena soltarlo pero lo hice, el pobre tragó un poco de cloro, pero rápidamente su instinto lo impulso a nadar. También recuerdo que cuando tenía 1 mes, se despertaba cada 45 minutos, yo tenía que despertarme, atenderlo y al día siguiente ir a clases a las 7 de la mañana, llegaba con una ojeras, pero feliz.

Valentín es un perro muy querido, lo engreímos un montón, juega con mi mamá, con mi papá, se para en 2 patas, salta, brinca, que más les puedo decir, los perros son criaturas maravillosas, quiéranlos, ámenlos, solo les falta hablar. Y jamás, jamás los maltraten porque solo saben dar amor hasta decir basta.

 

ENTREVISTA PUBLICADA EN EL NUM. 11 (2012)

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