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La Tarumba y cómo una mascota lo cambió todo…

por Planeta Mascota

Desde hace 25 años, la Tarumba es una palabra que evoca magia, asombro y alegría,  y en especial ese no sé qué que nos hace sentir como niños cada vez que cruzamos la entrada a la carpa de uno de los mejores circos-teatro de nuestro país. La Tarumba es Estela y Fernando, dos seres maravillosos que con alma y pasión hacen del circo, el teatro y la música un arte.

Una conversación con Estela Paredes y Fernando Zevallos

¿Qué nos pueden contar acerca del vínculo que existe entre la Tarumba y sus mascotas?

La Tarumba es el sueño que fuimos construyendo juntos y de a pocos con el anhelo de hacer de éste un Perú mejor. Nuestras mascotas son parte de nuestras vidas, la conexión que existe con ellas es tan asombrosa como innegable, una mirada es suficiente para saber lo que esperamos de ellas y viceversa. “Chico” fue el principio de nuestra primera experiencia de trabajo con mascotas.

¿Quién fue “Chico”?

Nosotros tuvimos una perra llamada Nina a la que siempre llevábamos al mismo salón de belleza a bañar y cortar el pelo. Un día mientras la esperábamos una de las encargadas me dijo: -Me han devuelto a un poodle que vendí hace un tiempo porque es demasiado inquieto, pero yo creo que más bien es muy inteligente y te puede servir en tu proyecto. Su nombre es Chuki-.

Cuando vi al perro me di cuenta de que era un poodle diferente, era un cachorro de 4 meses con patas largas. Chuki se convirtió pronto en  “Chico”, y desde entonces no hizo más que sorprendernos. Gracias a su talento se convirtió en el payaso del circo y no solo eso, fue un saltarín alucinante y un bailarín espectacular. Lo que es más, siempre supo que con sus gracias conquistaba a un público que jamás iba a dejar de aplaudirlo.

En aquel entonces ¿Qué tipo de espectáculo presentaba la Tarumba?

Yo había creado una historia para tres: papá mamá e hijo. Papá ponía a “Chico” en un cochecito, lo arropaba como un bebé, mientras que “Marsha”, la mamá, se ponía en dos patas, empujaba el coche, le quitaba la frazada y le ponía un chupón. Después de esta escena tan tierna hacían acrobacias. Como ven en la Tarumba siempre hemos trabajado respetando la personalidad y el talento de cada animal.

¿Qué nos pueden contar de Marsha?

Si tuviéramos que definir a “Marsha” en una palabra, ésta sería: diva.

Desde chiquita era tan engreída que solo podía estar sobre su cojín porque era inimaginable pensar que pudiera ensuciarse las patas. Jamás aceptó su condición de perro, era la reina y pobre de aquel perruno mortal que osara siquiera mirarla.

Cuando hacia la pila levantaba sus patas traseras para no ensuciarse, y así fue como me aproveché de ello para enseñarle a caminar como una dama.

¿Estas experiencias los llevaron a incluir a sus mascotas en la función?

Sí, realmente “Chico y Marsha” nos tuvieron fascinados. Luego vendría la invitación de la escuela rusa para hacer un entrenamiento en el que afiné mis conocimientos porque con  “Chico” más que adiestramiento siempre fue intuición. La siguiente temporada, cuando los rusos nos visitaron se quedaron boquiabiertos con los resultados. 

Además de perros ¿Qué otros animales forman parte de la troupe?

Caballos, estamos trabajando con caballos peruanos de paso creando una rutina de aprendizaje, así como divirtiéndonos de lo lindo intercambiando roles, ellos mandan y tú te sometes o al contrario, improvisando porque somos un equipo. Hoy en día contamos con trece ejemplares, los que por su tamaño nos permiten montar un hermoso espectáculo de acrobacias. 

En la Tarumba las mascotas son parte de nuestra familia. Respetamos su carácter, su esencia y la habilidad que poseen para aprender a su ritmo cada rutina.
Todas sin excepción nos han dado la oportunidad de crecer y de ser mejores personas.

ENTREVISTA PUBLICADA EN EL NUM. 7 (2012)

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