En búsqueda de ADN, desde el pelo del gato

Ahora desde el pelo del gato, pueden buscar a los criminales, desde su ADN. Aunque rara vez se consideran, los gatos en la escena del crimen pueden ayudar a encontrar evidencia clave para identificar al culpable.

De eso están seguros investigadores de la Universidad de Flinders y La Trobe, que acaban de publicar un estudio sobre la transferencia de ADN humano a mascotas en la revista Forensic Science International.

La prueba se realizó con gatos, pero confían en que lo mismo se pueda aplicar tambien a los perros.
En colaboración con el Departamento de Servicios Forenses de la Policía de Victoria, los investigadores Heidi Monkman, Roland AH van Oorschot y Mariya Goray recolectaron ADN humano de 20 gatos domésticos de varias familias y descubrieron que las muestras genéticas podían identificarse en el 80% de los casos relevantes y en el 70% de los casos de perfiles completos capaces de identificar a una persona sin sombra de duda.

Dada la similitud de gatos y perros en los hogares de todo el mundo, los animales de compañía como receptores y vectores para la transferencia de ADN pueden ser muy relevantes en casos que involucran animales como víctimas de un delito penal o casos que requieren evaluaciones del nivel de actividad.
La recolección de ADN humano es cada vez más importante en las investigaciones policiales, pero hasta ahora no se toma en consideración la transferencia a mascotas. Sin embargo, los gatos y los perros pueden revelar la presencia y las actividades de los habitantes de una casa, así como de los visitantes recientes.

A LA CAZA DEL ADN. Los rastros de ADN que dejamos allá donde vamos son fundamentales porque permiten a los encargados, entender quién estuvo presente en un lugar especifico. Además las técnicas de análisis son cada vez más sofisticadas. Muy poco material es suficiente para poder proceder a la identificación de la fuente. Particularmente importante es lo que se llama «ADN táctil»: son todas las huellas genéticas que dejamos cuando, por ejemplo, tocamos una superficie, pero también cuando perdemos junto con el pelo, o la piel muerta. En otras palabras, nuestro ADN está en todas partes.

Como confirma la experta Mariya Goray, “estos datos pueden ser muy relevantes a la hora de interpretar los resultados forenses de ADN obtenidos en la escena del crimen. Y este tipo de investigación también puede ayudarnos a entender el significado de otros resultados obtenidos tradicionalmente, especialmente si hay una correspondencia con una persona de interés”.
Seguramente ahora se necesitarán más investigaciones antes de que este examen se convierta en una rutina, pero está claro que de esta investigación surge un «factor relevante» que en el futuro podría ser muy útil para las fuerzas policiales científicas y forenses de todo el mundo.

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