Vivir con tu mascota de la tercera edad

Vivir con una mascota de la tercera edad es algo diferente. Los perros y gatos, según su raza y estado físico, tienen expectativas de vida muy diferentes. Estas oscilan entre los diez a veinte años.

En el caso de nuestros queridos viejitos de cuatro patas, alcanzar un buen estado físico va a depender de una alimentación adecuada, cuidando las grasas y las proteínas, y muchas veces estos cambios no son bien aceptados por la mascota, principalmente por el cambio de sabores.

Los perros y gatos ancianos son sedentarios por lo que suelen ganar peso extra, sino cambian su dieta alimenticia. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad junto con el consejo del médico veterinario, ayudarlo a tener un peso correcto para que sus articulaciones mejoren sustancialmente.

Vamos al médico veterinario

Nuestra mascota anciana debe seguir controles regulares de su estado de salud, y en esta etapa de su vida el rol del veterinario es fundamental. Él será el profesional que sabrá indicarnos las variaciones, las composiciones y cantidades de alimentos que podrán ser útiles para su salud, así como hacer controles regulares para confirmar el buen funcionamiento de su hígado y riñones.

Demencia senil

Vivir con una mascota de la tercera edad, puede llevar a tener mas problemas de lo que podemos imaginar. Nuestras queridas mascotas pueden sufrir de demencia senil con el paso de los años; también pueden padecer de problemas de la vista, del oído, y así iniciar una demencia senil similar a la nuestra.

Entonces es muy importante estar atentos a las dificultades en la respiración, falta de apetito, problemas en los movimientos, toparse con muebles, falta de atención al llamado, somnolencia, pérdida de peso injustificada y dificultad para hacer sus necesidades.

Al igual que las personas, por ejemplo, los perros con la edad empiezan a perder la agudeza de sus sentidos. Problemas como la sordera o la ceguera son habituales en perros ancianos. Por ese motivo, deberemos empezar a buscar nuevas formas de comunicación con él, y ofrecerle un trato más tierno y cuidadoso.

En estos casos debemos ser atentos y recordar de situar todas sus pertenencias (cama, juguetes, comedero) siempre en los mismos lugares para que no se sienta confundido y pueda desplazarse tranquilo por la casa.

En la vejez puede ocurrir que nuestra mascota no soporte la presencia de otro perro a su alrededor, en particular la de los cachorros por su vivacidad.

La reducción de la vista y del oído puede hacerlo sentirse indefenso. Pero también, puede ocurrir que la presencia de un cachorro se convierta en estímulo positivo.

En síntesis, con nuestro cuidado y la experiencia y supervisión constante de nuestro veterinario de confianza, podemos dar una calidad de vida digna del amor que tenemos por nuestra mascota. Y es que está en nuestras manos hacer que el vivir juntos pueda durar lo más posible y que los momentos de felicidad sean siempre más.

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