Tu mascota y la depresión, cómo ayuda a combatirla

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Existen numerosos estudios que respaldan la hipótesis de que los animales, especialmente los perros, son grandes aliados a la hora de contribuir en el bienestar emocional y la salud mental de las personas.

La depresión se ha entendido como un trastorno del estado de ánimo y, por lo tanto, de la salud mental, que afecta a una gran cantidad de personas en el mundo hoy. La depresión puede manifestarse de distintas maneras e incluyen síntomas variados como la anhedonia, el estado de ánimo triste y sostenido en el tiempo, el déficit o exceso en el tiempo de sueño o alimentación, la falta de concentración crónica, los pensamientos de culpa, etc.

Dicho lo anterior, uno de los grandes aliados para procurarnos dicho bienestar emocional, padezcamos o no de un trastorno depresivo, es el perro, que, además, y como se ha demostrado, ha ayudado en el tratamiento de personas que sí padecen dicho trastorno.

El tipo de vínculo emocional que aporta un perro provee importantes beneficios  desde el punto de vista psicológico. Según el director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud, del departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona, consultado por el medio español, la relación del ser humano y el perro establece un vínculo “bidireccional y mutua. Es casi como una reacción química, como que pones juntos dos reactivos y no puedes evitar que no reaccionen”. Dicha aparición de un vínculo afectivo con el perro facilita condiciones favorables al tratamiento por depresión o por algún otro tipo de malestar emocional asociado.

La mascota y la depresión, beneficios

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Entre los beneficios de tener un perro en casa, los más frecuentemente analizados son los siguientes:

Brindan compañía: esta es, quizás, la más evidente de las ventajas de tener un perro en casa, sin embargo, no siempre somos conscientes de la inmensa cantidad de beneficios que tiene sentirnos acompañados, puesto que esto implica una percepción mayor de seguridad, de disposición a la afectividad, de comunicación y de relajación.

Proporcionan sentido de la responsabilidad: estar a cargo de un ser vivo tan complejo como un perro puede motivarnos no solo a cumplir con su alimentación sino también a dedicarnos constantemente a su cuidado integral,  ejercitarlo, tener una rutina sistemática de salidas, educarlo, enseñarle habilidades y comportamientos, prácticas en las que nos sentirnos útiles e importantes para ese ser que hemos decidido acompañar y él a nosotros.

Reduce el estrés: los mimos y caricias a las mascotas en general estimulan la liberación de oxitocina, hormona relacionada con la vinculación emocional. Esto ayuda a disminuir el cortisol, cuyo exceso es el causante del estrés. También el juego con nuestros animales de compañía favorecen la producción de serotonina y dopamina, importantes neurotransmisores que regulan el estado de ánimo.

Aumentan la esperanza de vida: según se ha analizado, tener perros aumenta la disposición hacia tener un estilo de vida más saludable y a ser más feliz. Dicho estado de bienestar aumenta la expectativa de vida de las personas.

Cuidan el corazón (literalmente): estudios afirman que tener perros o gatos disminuye los riesgos de sufrir de enfermedades físicas como las patologías cardiacas.

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