Terapia con mascotas para aprender a leer

Sarah Ellis es una académica de inglés que ha estado utilizando durante años la terapia con mascotas para que los niños de la escuela primaria aprendan a leer. (therapy dog training)

Hoy, no solo en Europa, sino también en Estados Unidos esta práctica se está extendiendo rápidamente debido a sus excelentes resultados.

Alexia es una niña de siete años de Norman, Oklahoma, en Estados Unidos y Mollie es su peluda amiga particularmente paciente, una perrita dorada que sabe escucharla mientras lee. –“Cuando te pierdes una palabra, los demás intentan ayudarte a encontrarla, te interrumpen… en cambio Mollie se queda allí sentada, te mira y escucha en silencio hasta que lees bien”-.
Efectivamente, eso es lo que hace Mollie con Alexia y otros niños del pueblo durante cuarenta y cinco minutos, todos los jueves por la tarde cuando se sientan a leer.

Los perros sí pueden ayudar a los niños a aprender a leer. No es solo una deducción por la excelente relación que se establece entre perros y niños, sino que es el resultado de un estudio inglés sobre los beneficios de la terapia con mascotas.

El vínculo entre los niños y el perro de compañía es una fuente de bienestar y enriquecimiento mutuo. Y por increíble que parezca esta relación también tiene un valor educativo extraordinario. Es un estímulo para el crecimiento emocional y psicológico, para el sentido de responsabilidad y el placer de la reciprocidad.

Pet Therapy
El programa Pet Therapy que tiene como objetivo mejorar las habilidades de lectura de los niños está dando excelentes resultados. “Los niños están muy emocionados por la presencia del perro y parecen realmente felices de poder leerle cuentos y al mismo tiempo acariciarlo”, explica Michelle Traw, de la asociación sin fines de lucro New Leash on Life y coordinadora del proyecto. «Incluso si los perros a veces parecen aburridos logran estimular a los niños a mantener vivo su interés por la lectura».

El secreto parece que está en la forma en que los perros reaccionan ante las lecturas a veces muy inciertas de los niños. De hecho, si los adultos muestran desinterés y en ocasiones hasta fastidio por los balbuceos de sus pequeños balbuceos. Los perros no reaccionan así. Por el contrario, escuchan pacientemente a sus amiguitos leer, incluso con sus pequeñas dudas. «Esto claramente representa un gran incentivo para los pequeños y los anima a continuar a pesar de las dificultades», concluye Brinker.

Comparte esta publicación

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin
Share on email


Ediciones digitales