Llega un nuevo bebe en la casa

¿Cómo preparar mi hogar para la llegada de un cachorro?
La llegada de un cachorro no es sólo felicidad y diversión. También debemos asumir como tutores responsables todo lo que implica tener un cachorro. En este artículo aprende a cómo debes preparar tu hogar y a tu familia para que la convivencia con nuestro cachorro sea amigable y fomentemos un desarrollo conductual óptimo.

La llegada de un cachorro es un acontecimiento muy importante para la familia. No sólo por la alegría que conlleva tener un integrante canino, sino también por las responsabilidades que debemos asumir como tutores responsables. La edad ideal para recibir un cachorro es a partir de los 2 meses y medio, para garantizar que nuestro cachorro haya experimentado la educación maternal, la cual se encarga de inhibir la frecuencia e intensidad de la mordida y enseñarles postura de apacigüamiento para que se relaje.

A lo largo del desarrollo conductual del cachorro aparecerán una serie de cambios fisiológicos y conductuales normales que pueden llegar a ser un problema en la convivencia diaria. Por ello, resulta importante tomar conciencia de que nuestro cachorro es un individuo único y sin importar si es un perro de raza único o de una raza específica, debemos aprender a conocerlo, comprender su forma de comunicación, satisfacer sus necesidades conductuales y formar un vínculo tutor-cachorro predecible. Si tenemos en cuenta todos estos factores, el cerebro de nuestro cachorro se desarrollará de manera libre, feliz y con todas las herramientas necesarias para adaptarse a la convivencia social.

Ambiente predecible

Una vez que nuestro cachorro esté en casa, lo primero que debemos hacer es cubrir sus necesidades básicas: alimentación (platos de comida), descanso (camas), eliminación (pañales de entrenamiento). Los platos de comida podemos colocarlos en una zona tranquila, alejada del tránsito de las personas y garantizando que siempre tenga agua fresca. La cama la podemos colocar cerca de nosotros para que nuestra presencia le de seguridad durante las primeras semanas de adaptación. Finalmente, nuestro cachorro debe disponer de una zona donde pueda orinar o defecar, para lo cual podemos colocar papel periódico, pañales de entrenamiento u otras alternativas de fácil manejo. Esta zona de eliminación debe estar no tan lejos de su cama, de manera que facilitemos el acceso en todo momento.

Todos estos recursos podemos confinarlos en una habitación (puede ser la nuestra u otra que dispongamos) o en un corral circular o cuadrado (similar a los corrales para niños). Esta restricción de espacio ayuda a que nuestro cachorro identifique fácilmente sus recursos y desarrolle una preferencia de sustrato para la eliminación. Además, al estar en un ambiente controlado, podemos prevenir la destructividad de objetos valiosos.

Las primeras noches

Si nuestro cachorro ha pasado de estar con su mamá a estar con nosotros al día siguiente, experimentará un estrés de desapego. Este estrés es normal debido a que el cachorro ha perdido una figura de apego biológica y se encuentra en un lugar donde no conoce a nadie ni identifica olores familiares. En estas situaciones servirá mucho que nuestro cachorro encuentre un soporte emocional con nosotros, por lo que acompañarlo en los primeros días de adaptación puede ayudar a tranquilizarlo.

También podemos utilizar prendas o mantas con el olor de su mamá (olor del nido o camada) y colocarlas en su cama. Junto a estas mantas podemos colocar bolsas de agua o botellas de plástico con agua tibia o caliente, las cuales forraremos con mantas o prendas de vestir para evitar derrames o lesiones por quemaduras. La idea de colocar una fuente de calor es emular el confort térmico que provee la mamá y la camada. De esta manera nuestro cachorro encontrará un olor familiar y un ambiente cálido.

Adicionalmente podemos utilizar feromonas comerciales, las cuales contienen un análogo a la feromona apacigüante canina, la cual se encarga de brindar el olor familiar a la camada y brindarles seguridad.

Hacer la casa a prueba de cachorros

Los cachorros exploran su ambiente utilizando su boca. Lamen, muerden, mastican e intentan meterse todo a la boca. Por ello, el tenerlos en un espacio controlado ayudará a prevenir conductas destructivas e ingesta de objetos inadecuados. Sin embargo, conforme nuestro cachorro crezca y tengo más acceso a otras zonas del hogar, debemos hacer la casa a prueba de cachorros. Esto quiere decir que retiraremos todos los objetos del hogar que pueden ser objeto de mordeduras o destructividad. Revisas, cables, zapatos, papeles, adornos, todo lo que esté al alcance de nuestro cachorro deber ser retirado temporalmente hasta que poco a poco desarrolle preferencias de mordedura por sus juguetes.

Estas pautas debemos mantenerlas por varios meses, hasta que veamos que nuestro cachorro está libre en el hogar y las conductas destructivas han disminuido considerablemente.

Juegos y juguetes

El hacer la casa a prueba de mordeduras, no garantiza que nuestro cachorro no intente morder otros objetos. Puede comenzar a morder los zócalos, la pared, mesas, sillas, u otros objetos si es que no le damos la estimulación sensorial necesaria para satisfacer su necesidad de morder, masticar o lamer.

El uso de juguetes con diversas texturas (caucho, plásticos resistentes, peluches) y juguetes con mecanismos diferentes como las pelotas, soguillas para el tira y afloja, juguetes dispensadores de premios, son importante para el desarrollo locomotor y sensorial de nuestro cachorro.

En la actualidad existen muchas alternativas y nuestro trabajo será identificar qué tipo de juguete, textura y forma de juego le gusta al cachorro. Es un ensayo y error, pero que ayudará a que nuestro cachorro desarrolle una preferencia de sustrato y evitemos en gran medida la destructividad de objetos en el hogar.

La frecuencia de juego es muy importante. Los cachorros deben jugar entre 4-5 veces al día por un período de 10-15 minutos. Mientras más sesiones de juego tenga nuestro cachorro, el cerebro se desarrollará de una manera adecuada y feliz, al mismo tiempo que prevenimos algunas conductas problemáticas.

Finalmente, estas indicaciones debemos adaptarlas a las necesidades individuales de nuestros cachorros. Algunos se adaptarán muy bien en las primeras semanas, mientras que a otros les tomará un par de meses habituarse a nuestra rutina, por lo que debemos ser pacientes en todo este proceso para que en una edad adulta tengamos un perro, un compañero o un amigo que ha tenido todas las herramientas necesarias para desarrollar su máximo potencial como individuo.

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