¿Es seguro jugar con el perro a lanzar y regresar con un simple palo?

Elegimos bien antes de jugar con el perro. ¡Cuidado! Antes de lanzar ese palo a tu perro, detente y lee esto. ¿Sabías que algo tan aparentemente inofensivo como jugar con un simple trozo de madera puede representar un grave peligro para la salud de tu mascota? En este artículo te revelaremos por qué jugar al lanzamiento con palos puede ser extremadamente peligroso y qué medidas puedes tomar para evitar lesiones graves a tu fiel compañero canino.

A todos nos ha pasado en jugar con el perro. Estás en el parque con tu cachorro, él quiere jugar contigo y para hacerlo correr y divertirse un poco recoges un palo del suelo y se lo lanzas. Sabemos lo mucho que a los perros les encanta jugar al lanzamiento, así como masticar. Pero ¿es realmente seguro hacerlo con un trozo de rama seca? La respuesta es absolutamente no.

Mejor elige algo diferente

No queremos asustar a nadie. Pero la próxima vez que quieras jugar con tu mejor amigo, el consejo es elegir algo menos peligroso que un simple pedazo de madera encontrado en la calle.

Cuando llega la hora de jugar, siempre es mejor llevar unos juguetes desde casa, como una pelota o un frisbee, en lugar de tomar un palo al azar del suelo. Esto se debe a que esta acción que consideramos inofensiva puede resultar más peligrosa de lo que pensamos, tanto que cada año causa lesiones graves a miles de perros.

Problemas que muchas veces no se notan de inmediato, pero que pueden causar infecciones, daños en la boca y en el estómago.

Desde cortes hasta asfixia

Los palos como ramas de árboles o simplemente trozos de madera encontrados al azar, son objetos muy peligrosos para usar mientras se juega al lanzamiento para que lo regrese. No solo porque podrían estar sucios o ser portadores de parásitos u otras sustancias venenosas o simplemente no comestibles, sino porque representan una seria amenaza de lesiones graves.

Esto se debe a que, en el calor del momento, incluso un palo que no controlemos correctamente o que no esté muy afilado puede lastimar la boca de tu perro.

La consecuencia más común son las abrasiones, seguidas de cortes y astillas, que si no se tratan pueden provocar infección. Pero también hay perros que terminan lastimándose gravemente la garganta. Además de los cortes, también son comunes los daños en los dientes, o palos que se atascan en el paladar, astillas en la garganta, así como casos de asfixia e ingestión, que pueden causar problemas graves en todo el aparato digestivo como la perforación de los órganos.

Cómo reconocer el problema

Pero ¿cómo sabemos si nuestro perro tiene una “lesión por palo”? Si deja de jugar repentinamente, hace un ruido extraño al agarrar la madera, babea excesivamente o luego tiene dificultades para comer. O está inusualmente callado, muestra dolor o hinchazón o tiene dificultades para respirar, es mejor acudir de inmediato al veterinario para explicar la situación y entender cómo intervenir.

Si tu perro comienza a esconderse sin otros motivos evidentes, podría ser una señal de dolor o sufrimiento. Tampoco debemos subestimar un pequeño sangrado en la cavidad oral, así como comportamientos inusuales.

Como sabemos, los perros son expertos en entendernos e interpretar nuestras emociones. Pero no podemos decir lo mismo de nosotros hacia ellos. Algunas señales pueden ser muy discretas, no son sistemáticas, y no siempre tenemos la sensibilidad o la atención adecuada para entender rápidamente lo que están sintiendo o quieren comunicarnos. Así que no duden en acudir a un veterinario en caso de duda.

Recuerda, la seguridad y el bienestar de tu perro están en tus manos. No subestimes los riesgos al jugar con palos y opta por alternativas más seguras.

Estamos preparados por cualquier emergencia. Si notas cualquier signo de malestar o lesión en tu mascota después de jugar, no esperes: acude de inmediato a un veterinario. Solo así podremos garantizar que nuestros amigos peludos disfruten de una vida larga y feliz, lejos de peligros innecesarios. Tu atención y cuidado marcan la diferencia.

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