Cómo lavar al perro en la casa

Lavar al perro es un hábito fundamental y se estas decididos en hacerlo en casa necesitas saber algunas informaciones útiles.

Desde la frecuencia hasta los productos más adecuados, aquí les comentamos unos consejos para lavar a tu perro correctamente. Con un poco de paciencia y organización, puedes convertir la hora del baño en una experiencia agradable para los dos.

Si te preocupas no solo por la apariencia, sino también por la salud de tu amigo de cuatro patas, lavar tu perro en casa puede ser una buena opción de cuidar de él. Te permite limpiar al animal de la suciedad acumulada, quitarle el pelo muerto y eliminar los parásitos que se esconden en el pelaje.

1. DALE TIEMPO A TU PERRO PARA ADAPTARSE AL AGUA

Antes de bañar a tu perro, especialmente si es su primer baño, dale tiempo para que se vaya familiarizando poco a poco con el agua. Una buena técnica consiste en colocar al animal en una tina vacía: mientras tanto, lo entretienes con un juguete, lo acaricias y lo diriges en un tono de voz tranquilizador, para que asocie el baño con una experiencia agradable.

Cuando el perro está lo suficientemente relajado, se deja correr un poco de agua tibia y se llena la bañera, deteniéndose cuando el nivel llega a la altura de las rodillas.

Lo ideal es hacer todo con calma, brindándole al animal descansos, momentos de juego y gratificación. El perro debe ser entrenado para el baño desde cachorro, pero es bueno evitar lavarlo antes de las 5 semanas de vida.

En los primeros días de vida sus defensas inmunitarias no están completamente desarrolladas y corre el riesgo de estar más expuesto a problemas de salud.

2. EMPIEZA CON UN BUEN CEPILLO

Para preparar a su perro para el lavado, cepíllelo cuidadosamente de antemano. La eliminación de la suciedad más superficial, del pelo muerto y de los posibles enredos favorecerá la posterior penetración del champú, haciendo más eficaz su efecto limpiador. Para mantener un pelaje suave y esponjoso, puede utilizar aceites o bálsamos específicos, que se aplicarán cada 2-3 semanas.

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3. PROTEGE LAS OREJAS DEL PERRO

Cualquier estancamiento de agua en el canal auditivo puede favorecer la proliferación de agentes infecciosos. Para evitar que esto suceda, protege las orejas de tu perro con bolas de algodón. Asegúrelos para que queden ajustados, pero no los presione demasiado.

4. MOJAR AL PERRO DEL CUELLO PARA ABAJO

Cuando bañe a su perro, evite con cuidado la cabeza y el hocico. El riesgo es que el agua acabe accidentalmente en los oídos del animal y que el champú le provoque picor en los ojos. Luego mojar al perro comenzando por el cuello, continuando por el abdomen, patas, lomo y cola. Asegúrate de que el pelaje esté bien empapado de agua; en animales con pelo largo y grueso, esta operación puede llevar algún tiempo.

5. USA EL CHAMPÚ ADECUADO

Utiliza siempre un champú específico para perros. El pH de la piel canina está en torno a 7, por tanto, más básico que el de nuestra piel. En consecuencia, los champús para uso humano son demasiado agresivos para la piel del animal y su uso inadecuado podría provocar enrojecimiento, irritación y dermatitis. Si tu perro es especialmente sensible, puedes elegir un limpiador especial que esté completamente libre de perfumes, fragancias y aditivos artificiales.

6. LIMPIAR LA BOCA POR SEPARADO

Como ya se ha comentado, no es recomendable mojar directamente el hocico del perro. Para limpiarlo, puedes utilizar una toalla húmeda, con cuidado de no clavarla en los oídos. Si su piel tiene arrugas y pliegues, asegúrese de limpiar bien estos surcos también.

7. ENJUAGA SIEMPRE EL PELO CUIDADOSAMENTE

Después del lavado, es importante eliminar todos los residuos de champú. Luego enjuague el pelaje del perro con cuidado, hasta que el agua salga clara. Esta operación puede requerir un poco de paciencia, especialmente si tu amigo de cuatro patas tiene el pelo grueso o rizado, pero evitarás el riesgo de irritaciones en la piel y desequilibrios de pH.

8. NO OMITIR EL PASO DE SECADO

Si el perro permanece húmedo, puede resfriarse fácilmente. Siempre es mejor secarlo bien, primero envolviéndolo y frotándolo con una toalla suave, y luego completando la operación con un secador de pelo. Ten siempre en cuenta que la piel canina es más sensible que la nuestra y comprueba que el aire no esté demasiado caliente para evitar quemaduras. Si tu perro tiene el pelo muy largo o desgreñado, cepíllalo antes de secarlo: será más fácil de manejar y evitarás la formación de nudos o enredos.

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9. CUANTA VECES BAÑAR AL PERRO

Bañar a nuestro amigo de cuatro patas es una buena norma higiénica, a realizar con cierta regularidad. Las teorías sobre la frecuencia con la que lavar a tu perro suelen ser contradictorias. En general, sin embargo, si no hay necesidades especiales, una vez al mes puede ser suficiente. De hecho, los baños demasiado frecuentes corren el riesgo de alterar la capa lipídica naturalmente presente en la piel del perro, exponiéndola a la agresión de agentes externos como parásitos y bacterias.

10. CUIDADO CON EL AGUA

Un tema muy importante que mucho no tiene muy en consideración es el consumo inapropiado de agua. No dejamos el caño del agua abierto inútilmente, utilizamos el agua de forma correcta.

Con un utilizo de forma inteligente del agua, ayudaremos a nuestro bolsillo, pero también tendremos un respecto para nuestro planeta. Cuidemos el agua, es un bien muy importante que debemos saber administrar y no desperdiciar de forma irresponsable.

Se quiere saber más sobre cuidar el agua visiten esta web: https://www.fundacionaquae.org/

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