Para tu perro, ¿comida casera?

Hoy en día para alimentar a nuestro perro, encontramos una variedad de opciones, tantas que a veces es difícil decidirse por una y son numerosas las dudas que tenemos al respecto.

De entre todas destaca la comida casera.


El perro es un animal carnívoro, pero, debido al proceso de domesticación, se pueden considerar omnívoros.

Es decir, incluyen en su dieta tanto animales como vegetales. Las proteínas de origen animal son el ingrediente más importante. Al igual que en cualquier otra especie, los perros necesitan disfrutar de una dieta equilibrada para conservar su salud.

La clave, “el equilibrio” para los perros no es lo mismo que para nosotros.

Los perros no son humanos más pequeños y es un error basar su dieta en nuestros platos.

Hacerlo tendrá consecuencias para su salud, iniciando a preocuparnos en llegara tener nuestro perro a sufrir de obesidad.

En líneas generales, la composición de su menú debe ser:

70-80 % de proteínas de origen animal procedentes de carne o pescado, como pollo o salmón, pero, también, vísceras.

30-20 % de cereales, frutas, verduras y hortalizas. Es importante el aporte de fibra.

Como ejemplo destacamos maíz, trigo, soja, arroz, avena, achicoria, salvado, manzana, sandía, pera, zanahoria, calabaza y patata.

Los premios en ningún caso deben suponer más del 10 % de la dieta y tienen que descontarse de la ración total diaria.

Opta por recompensas saludables, como zanahoria o manzana, o felicítalo con caricias o palabras afectuosas. Una alimentación de calidad no necesita complementarse con vitaminas ni minerales, pues estos ya se encuentran en los alimentos que escojamos.

Nuestro amado “gordito”

Los aminoácidos son componentes de las proteínas. Los que se consideran esenciales lo son precisamente porque el organismo del perro no puede sintetizarlos.

Por eso la única forma que tiene de hacerse con ellos es ingerirlos a través de los alimentos.

Su carencia es causa de patologías, como problemas de crecimiento, en el sistema inmunitario o anemia. Una buena forma de proporcionarlos todos es mezclando proteínas de origen animal con otras procedentes de vegetales.

Pero no se trata de poner en el plato ingredientes al azar. Un veterinario especializado en nutrición es quien tiene que darnos las pautas.

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