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¿Castigas a tu mascota?

por planetamascota

Efecto a largo plazo del uso de castigo en la educación de la mascota

Las técnicas de educación de nuestras mascotas basadas en castigos verbales (gritos) y físicos (collares de ahorque, y otros, que generan dolor), pueden traer consecuencias de manera inmediata pero también pueden generar un efecto negativo a largo plazo.

MV Patricia Godo Soto
CMVP 9929
Cognivet – Etología Canina y Felina
cognivet@gmail.com

Los métodos de entrenamiento antiguamente usados para educar o corregir a nuestras mascotas están dejándose de lado poco a poco, ya que pueden comprometer seriamente su bienestar emocional y físico. Estudios recientes demuestran que los perros entrenados con métodos aversivos o de castigo, tienen signos de menor bienestar, que aquellos que son entrenados con refuerzos positivos.

Utilizar técnicas aversivas, si bien aparentemente detienen una conducta inadecuada (como ladrar mucho, por ejemplo), no hace que nuestro perro entienda realmente qué es lo que sucede, y la conducta se detiene básicamente por inhibición, debido al miedo que genera el grito, golpe o dolor generado, y en otros casos, dependiendo del temperamento del perro, las cosas pueden resultar mucho peor, ya que hay alta probabilidad de que ellos peleen/se defiendan ante esta “amenaza” y respondan al conflicto generado por el propio tutor, con gruñidos e intentos de mordida hacia éste.

Además de esto, el vínculo estable y seguro que debería generarse entre la mascota y su tutor, se ve afectado poco a poco por los mensajes aversivos que el propio tutor envía, haciendo caer en el error de que “el perro nos respeta”, cuando en realidad puede que se encuentre inhibido debido al sometimiento emocional que generan estos abordajes. A la larga, esto creará estrés, frustración o más ansiedad en la mascota (efecto de “bola de nieve”), lo cual podría desencadenar episodios de agresividad hacia el tutor “de la nada”, o también redirección de ese estrés o frustración hacia el propio cuerpo del perro, apareciendo a la larga trastornos compulsivos de diferente tipo (lamido excesivo de alguna parte del cuerpo, persecución de cola, etc.).

Otra consecuencia usual, es que, los perros pueden condicionarse ante la figura de miedo, es decir, a aquella persona que realiza estos abordajes, haciéndose necesaria su presencia en casa o en los paseos, por ejemplo, para que el perro “se comporte”. Ya que el perro no entiende qué sucede realmente cuando se usan estos abordajes aversivos, suele suceder que el tutor de la mascota siempre tendrá que recaer en este tipo de técnicas, generando entonces un estado emocional negativo en el perro de manera crónica, lo cual desencadenará en una u otra consecuencia mencionada.

Finalmente, después de haber utilizado éstas técnicas, muchos suelen sentir remordimiento o pena por su mascota, acariciándola y mimándola después de realizar el castigo, dándole mensajes ambiguos, lo cual confunde aún más a la mascota.

Recuerda no utilizar técnicas aversivas para corregir o educar a tu mascota, opta por el entrenamiento o técnicas basadas en refuerzos positivos, asesórate con un profesional en el área para que podamos proteger juntos su bienestar físico y emocional.

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