La mantis religiosa, una mascota muy singular

Los apasionados de las mascotas no tradicionales pueden llegar a tener serpientes, tortugas, mini pigs, entre otras. Y entre esas otras se halla la mantis religiosa.

La mantis religiosa recibe su nombre por la forma de sus patas delanteras, dobladas y en posición de oración. Seguro que en alguna ocasión has visto un ejemplar o has oído hablar de ella. Son muy conocidas por su tendencia caníbal a comerse a otros miembros de su misma especie, especialmente las hembras a los machos durante o después del apareamiento.

Es un insecto de tamaño mediano, hoy en día, no solo se encuentra en estado salvaje sino también como mascota exótica en algunos hogares. Los amantes de los insectos ven en este bello ejemplar, una especie con muchas cualidades estéticas interesantes. El color de las mantis religiosa depende del medio en el que haya hecho la última muda de piel. Su color puede variar del verde al pardo, con la finalidad de ayudarle a camuflarse. Es decir, si muda en una zona con mucha hierba, será verde. Si abunda la paja, será de tonos amarillentos o pardos. Por eso, la mantis se camufla muy bien en su hábitat y es difícil verla.

Su origen está en Europa, pero hoy la mantis religiosa se puede encontrar en cualquier continente del mundo a excepción de la Antártida. Su hábitat natural puede variar; es posible ver a este insecto en laderas secas o en praderas verdes o jardines, y se adapta a las temperaturas con facilidad, aunque esto depende de la especie a la que pertenezcan, y especies hay más de quince.

Es una especie protegida en medio mundo y debemos aprender a respetarla. Además la mantis no pica, no es venenosa, no ataca a las personas, ni transmite ninguna enfermedad al ser humano. Es posible que su presencia intimide, no vamos a negarlo, pero no es un ‘bicho’ peligroso al que haya que eliminar de un zapatazo o una rociada de insecticida, sino una criatura tan espectacular como inofensiva a la que debemos dejar que siga su camino en paz.

La mantis religiosa es agresiva con sus congéneres y practica el canibalismo, pero como no tiene veneno no es peligrosa por lo que puedes disfrutar de este singular insecto como mascota. Este hecho, que suele darse más en cautividad que en el entorno natural, ha dado a la mantis religiosa una fama de animal peligroso e incluso venenoso. No obstante, se trata de un insecto inofensivo debido a su pequeño tamaño y porque además no tiene ningún veneno como defensa.

La mantis mide entre cuatro y siete centímetros, aunque hay ejemplares de hasta 12 cm. Sus patas delanteras tienen pequeños pinchos con los que atrapan a presas como grillos, polillas, saltamontes, hormigas o moscas para engullirlas vivas rápidamente. También se han dado casos de ataques a otros animales más grandes como colibríes o ranas que tras muchos esfuerzos no han podido escapar de sus garras.

Peculiaridades religiosas

La mantis religiosa es el único insecto que tiene un oído localizado en el tórax. Además, su cabeza que tiene forma triangular puede llegar a girar hasta 180 grados. Tiene dos grandes ojos y, entre ellos, tres de tamaño más pequeño.

La mantis religiosa puede ser de varios colores y entre los más comunes están el verde, el pardo y el amarillo. Su aspecto dependerá de las características de la zona en la que haga la muda de piel; si lo hace en un ambiente con hojas verdes, o si lo hace con la caída de las hojas –donde el paisaje se torna amarillo o pardo–. Gracias a esta capacidad puede camuflarse de otros depredadores y acechar a sus presas sin ser vista.

Las mantis son animales solitarios excepto en la época de reproducción, cuando macho y hembra se buscan para aparearse. Y cuando hay más de un macho cerca de una hembra, estos pelearán y solo uno podrá reproducirse. Las hembras son más grandes que los machos. En la mayoría de las ocasiones, durante y después del apareamiento, la hembra se come al macho.

En América son insectos muy populares que muchos tienen como mascota.
De modo que si estás pensando en adoptar una, lo mejor será investigar para conocer bien las condiciones de alimentación y humedad que necesitan para sobrevivir. Si te gustan los insectos, sin duda será una mascota digna de cuidar y admirar.

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