Mascota y terapeuta en apoyo a los niños

¿Qué beneficios tienen las Intervenciones Asistidas con mascota en los niños?

Por Jessica Alcalá Portocarrero

En 1956 el Dr. Boris Levinson observó a un paciente infantil suyo interactuar con su perro Jingles, cuando el niño pasó consulta el doctor Levinson notó que éste era más receptivo a la terapia. Desde entonces, el Dr. Levinson implementó el uso de su perro Jingles como co-terapeuta en muchos de sus pacientes infantiles.

El alcance de las intervenciones Asistidas con Animales (IAA) abarcan áreas desde la educación regular como la especial hasta la rehabilitación física, perros de soporte emocional para deportistas de élite, pacientes oncológicos y claro en sesiones de terapia psico-conductual en donde la presencia de un animal debidamente entrenado ha demostrado acelerar el proceso de recuperación.

¿Qué hace tan especial la presencia del perro y cuáles son los beneficios que aporta en las intervenciones asistidas con ellos como co-terapéutas?

  1. Reducción de estrés: varios estudios han demostrado que trabajar con perros de terapia disminuye las pulsaciones, la tensión sanguínea y el cortisol (conocida como la hormona del estrés) (HABRI, 2017; Pet Partners, 2017; Melson & Fine, 2015).Cuando un niño se encuentra estable, en cuanto a sus niveles de cortisol, durante la sesión de terapia serán más receptivos a ejecutar tareas más complicadas por más tiempo a que si no se encontrara el perro presente.
  2. Reduce la depresión y ansiedad: imagínate que estás en el aeropuerto y anuncian que tu vuelo tiene un considerable retraso y no tienes claro a qué hora llegarás a destino, imagínate también que unos minutos después aparecen unos fabulosos perros para que puedas acariciar, abrazar, tomarte fotos con él, conversar con su guía… en caso te gusten los perros tu cerebro ha hecho una explosión de neurotransmisores que te están haciendo sentir mejor, tus niveles de oxitocina (hormona del amor) se han disparado, así como la dopamina (hormona del placer) y la serotonina (hormona de la felicidad), incluso las personas que no se han acercado a ellos podrían beneficiarse del efecto que produce el ver la felicidad en las personas que están interactuando con los perros. Países como Canadá, EEUU e Inglaterra cada vez más acuden a profesionales de las IAA (Intervenciones Asistidas con Animales) para que perros entrenados visiten las áreas pediátricas y oncológicas de sus centros para subir estos importantes neurotransmisores en sus pacientes, familiares y cuidadores.
  • Aumento de las interacciones sociales: Gracias a que el perro no juzga ni tiene prejuicios se puede observar que los niños son más seguros en el momento de interactuar con otros niños y con adultos. Los estudios muestran mejoras en acciones como contacto visual, participación y conversaciones bidireccionales, así como mejoras en juegos funcionales sobre todo cuando éste está centrado en el perro de terapia. (Andreason, et al., 2017; O’Haire, McKenzie, Beck, & Slaughter, 2015).
  • Aumento de la tolerancia sensorial: a través de los perros de terapia podemos proveer de manera segura y divertida para el niño una gran gama de texturas, sonidos y olores, haciendo al niño más tolerante a éstos, por ejemplo, el que el niño le dé un premio al perro le hará sentir varias texturas y olores empezando por el de la galleta, la lengua del perro, su saliva y, si el niño no ha sacado ya la mano entre risas y nervio, el cosquilleo de los pelos y bigotes del hocico, no conozco niño que no quiera repetir la experiencia!
  • Mejora de las habilidades sociales: Fundación Affinity (España) desarrolló un estudio de 14 semanas con niños y adolescentes donde se identificaron habilidades sociales que debían mejorar como la empatía, saber pedir ayuda, respetar a los demás, al pasar el tiempo de estudio pudieron observar considerables mejoras frente al grupo control que realizó el mismo trabajo pero sin la presencia de un perro de terapia en las sesiones.
  • Reducción de conductas impulsivas: Muchos niños, ante la presencia de un animal tienen una respuesta innata de control sobre su cuerpo para mantenerse a salvo de algún supuesto ataque del mismo (Andreason, et al., 2017; O’Haire, McKenzie, Beck, & Slaughter, 2015). En sesiones de terapia asisitida con perros muchos niños que normalmente les cuesta aceptar límites o suelen tener caricias muy bruscas hacia otras personas son capaces de auto controlarse delante del perro de terapia, esto luego se puede extrapolar a otras situaciones en las cuales se busca que el niño sea gentil en el tacto o respete límites.
  • Aumenta la capacidad de atención: la sola presencia del perro de terapia en una sesión brinda comodidad, curiosidad y motivación a los niños, es así que el perro sirve de facilitador para lograr la atención de los niños y se centren y concentre en una tarea compleja, esa misma tarea sin presencia del perro logra un foco de atención muy corto lo cual lleva al niño al desinterés y muchas veces a la frustración. (Andreason, et al., 2017; O’Haire, McKenzie, Beck, & Slaughter, 2015).

Estas son algunos de los beneficios que pueden brindar las Intervenciones Asistidas con Perros, siempre cuidando que sean realizadas por profesionales capacitados para ello, tanto guía como perro.

Es así que en Inglaterra perros de terapia están acompañando a los niños mientras les colocan la vacuna para la Covid-19, en las olimpiadas de invierno de 2019 en Canadá los atletas recibían visitas periódicas de perros de terapia que en ese momento brindaban apoyo emocional a estos atletas de élite de todo el mundo sin importar la nacionalidad ni el idioma, porque el alcance de estos beneficios no entiende de banderas ni lenguas.

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