Las mascotas y el Mindfulness


Qué significa estar conscientes. Quiere decir poner tu atención en lo que está ocurriendo aquí y ahora, y no en todo lo que pasa por tu cabeza.

Por ejemplo, si sales a caminar disfrutas de lo que te rodea, del cielo, los árboles, las flores, las aves. Hace poco leí que limpiar la casa y cocinar también pueden convertirse en ejercicios de meditación, de Mindfulness porque cuando conectas con el presente, ya no solo estás lavando los platos, sino que escuchas el correr del agua, sientes la suavidad de la espuma y el aroma de las cosas limpias. Todas esas sensaciones se convierten en momentos de atención plena.

Parece fácil, pero no lo es, no siempre se consigue porque con tantos estímulos a tu alrededor y en simultáneo -el móvil, el whatsapp, los correos electrónicos, la radio, y lo que tienes que hacer durante el día-, te has alejado tanto de ti mismo que ya no te reconoces.

Las mascotas son nuestra mejor compañía porque lo único que saben es dar amor. Una mascota en casa beneficia a todos por igual, niños, grandes y hasta a los abuelos.

Sabes, los animales son los grandes maestros de mindfulness [1]. Ellos pueden enseñarnos a disfrutar de momentos de atención plena, a disfrutar la vida. Que, si no tienes una mascota, ¡no importa! Puedes practicar con la mascota de algún familiar o de algún amigo. Puedes incluso practicar con algún animal de un refugio de animales donde te permitan sacarlo a pasear o compartir tiempo porque compañía y afecto es lo que más necesitan.

Mindfulness para aliviar el estrés

Las caricias y los abrazos liberan serotonina que contribuyen a reducir el estrés. De allí que interactuar con las mascotas puede mejorar tu calidad de vida aliviando el estrés y la ansiedad. Date cuenta, cuando has tenido un día muy pesado, acariciar a tu perro, a tu gato u otra mascota te devuelve la calma, la serenidad es instantáneo, es mágico.

Un ejercicio muy sencillo para practicar Mindfulness es “pasear con tu perro” o “echarte al lado de tu gato”, pero esta vez poniendo plena atención. ¡Allí está la diferencia!

De paseo, en el jardín de casa o en una habitación échense uno al lado del otro. Acarícialo, observa sus ojos, sus orejas, su nariz y sus bigotes, siente la suavidad de su pelo y toca sus patitas. Siente como late su corazón. Míralo y entabla una conexión con su mirada.

También puedes cerrar los ojos, sentir su presencia, tratar de percibir su olor, su respiración a tu lado o sobre ti, escuchar su ronroneo, si es un gato.

Después de unos cinco o diez minutos, obsérvate a ti mismo, ¿cómo te sientes después de todo esto? ¿Cuáles son las emociones que te acompañan? Conecta con tu interior y tal vez la palabra que acompañe tu práctica sea agradecimiento. Gracias a tu mascota por hacerte sentir tan bien…

Todas estas sensaciones son Mindfulness junto a tu mejor amigo, tu mascota.

Mindfulness y la felicidad

Una práctica interesante es tratar de sentir la felicidad a través de tu mascota. ¿Has observado a tu perro jugar, saltar, revolcarse en la tierra, chapotear con la manguera, embarrarse hasta las orejas? ¿Qué es todo eso? En una palabra, es felicidad. Es feliz porque vive el presente plenamente y lo disfruta tanto que puedes percibirlo en sus ojos, su cola, en su forma de moverse. Y lo mismo ocurre con un gato, la felicidad se puede palpar casi con las manos.

Ahora que lo sabes, disfruta, siente la felicidad a través de tu mascota.

Observa lo que hace y cómo se siente… aliméntate de esa dicha como si fuera la tuya. Como si tú corrieras, te mojaras o saltaras.

Observa y siente esa felicidad dentro de ti.

Mindfulness en los pensamientos

Los animales viven el momento presente. Saben cómo concentrar su atención de forma intencional, conectan con la experiencia tal y como es en el momento presente, sin juzgarla ni evaluarla. Los animales son seres Mindfulness.

Mirar a las mascotas es como mirar a los maestros de meditación. Eckhart Tolle, escritor y uno de los más inspiradores y visionarios guías espirituales de nuestro tiempo, dijo: – “Me maravillo al observar que cuando comen, comen; cuando juegan, juegan; cuando duermen, duermen”-…

Los perros y las mascotas en general simplemente están disfrutando del momento, observando el paisaje y lo que hay en él, disfrutando de la compañía de su humano favorito.

Nosotros en cambio, estamos en el mismo lugar, pero a veces estamos pensando en lo que tenemos que hacer al llegar a casa, en el trabajo que no acabamos, en lo mal que nos habló el vecino hace dos días, en la discusión que tuvimos hace un mes con un amigo o planeando las próximas vacaciones…

Pues nosotros también podemos practicar Mindfulness en los pensamientos cuando estamos con nuestra mascota. Quizás estés caminando por la calle o con tu mascota en casa. Regálate unos momentos, sé consciente del momento presente. Si aparece algún pensamiento, obsérvalo y suéltalo. No te aferres a él, déjalo ir… Y vuelve a regresar al momento presente.

Hazlo una y mil veces, siempre que sea necesario, con amabilidad, dirige tu atención al momento presente. A veces parecerá que tus pensamientos no paran. Ya lo sabes, déjalos ir. Todo está bien.

Con la práctica, tu mente se calmará poco a poco. Y eso es practicar Mindfulness.

Cepillarlos o acariciarlos pueden convertirse en momentos especiales que nos sanan y alimentan nuestro interior, sobre todo si lo hacemos con atención plena.

La próxima vez que digas “tengo que sacar a mi perro”, que tal si le das la vuelta por “voy a pasear con mi perro”. ¿Notas la diferencia? Y es que el contacto con los animales, cuando hay una atención plena, puede convertirse en fuente de calma, quietud y equilibrio.

[1] María Pilar Biota Coduras. “Cómo practicar mindfulness con animales”. En Ibydal [documento en línea: https://ibydal.com/blog/como-practicar-mindfulness-con-animales/; acceso: 8 de septiembre de 2021].

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