La terapia con mascotas para combatir la depresión en los mayores de 65 años

La relación entre mascotas y nosotros, los seres humanos, tiene un poder terapéutico especial, que se vuelve aún más valioso a medida que envejecemos y la soledad se convierte en una compañera constante.

En este artículo, no hablaremos solo de perros y gatos, sino de cómo la compañía de estas adorables mascotas puede ser una verdadera medicina para aquellos que han superado los 60 años.

Una población con de más de 65

El crecimiento de la población nos lleva a analizar las nuevas condiciones de vida en los países más desarrollados. El aumento de la población mayor de 65 años nos enfrenta a una creciente incidencia de enfermedades como diabetes, hipertensión y, sobre todo, depresión debido a la soledad.

Muchas personas mayores tienden a ser sedentarias, especialmente aquellas que superan los 80 años, y esta situación es más preocupante en las mujeres, que realizan menos actividad física que los hombres.

Caminar es un ejercicio altamente recomendado para las personas mayores, y sacar a pasear a su perro o cuidar de su gato puede ser una solución ideal.

El ejercicio es especialmente importante para los diabéticos de edad avanzada, ya que ayuda a controlar el peso, reduce los niveles de glucosa en sangre, disminuye la presión arterial y aumenta el “colesterol bueno”.

Tan solo media hora de caminata al día puede marcar una gran diferencia en su salud: una simple caminata es precisamente lo que necesita cualquier persona mayor de 65 años.

Los peligros de la inactividad

El paso de los años, las dolencias y la soledad pueden llevar a comportamientos perjudiciales. El deterioro de la salud y la soledad hacen que las personas mayores pasen más tiempo en casa, se muevan menos y permitan que sus músculos, articulaciones y sistema circulatorio envejezcan más rápido. Por esta razón, la motivación para hacer ejercicio es fundamental, al igual que la conciencia de que deben cuidar a alguien.

La actividad física tiene la capacidad de retrasar el proceso de envejecimiento y mejorar la calidad de vida de quienes la practican. Para las personas mayores de 65 años, se convierte en un aliado de la salud y ofrece oportunidades adicionales para socializar.

El cambio en los estilos de vida, en particular, un moderado ejercicio diario, como pasear a un perro, puede tener un impacto significativo en su salud y también en el sistema de atención médica nacional. Elegir la compañía de una mascota es beneficioso, incluso para las personas mayores menos autosuficientes.

Los límites físicos que la edad puede imponer se pueden superar con la ayuda de un perro, como en el caso de perros guía para personas con discapacidades visuales.

Esto amplía significativamente las oportunidades de relacionarse con el mundo exterior, ayuda en las actividades diarias y domésticas, y reduce la soledad.

Comer saludablemente y mantenerse en movimiento reduce en un 40% el riesgo de desarrollar cáncer, lo cual es especialmente importante para quienes padecen diabetes e hipertensión, condiciones comunes en la tercera edad.

Un poco de ejercicio diario mejora la presión arterial, el colesterol y tiene efectos positivos en la ansiedad y el estrés. Sacar a pasear al perro, por ejemplo, no solo significa mantenerse activo, sino también socializar con otras personas, disfrutar de la compañía y sentirse emocionalmente mejor, lo que disminuye el riesgo de depresión.

Los beneficios de la terapia con mascotas

Desde siempre, los animales han desempeñado un papel terapéutico en diversos campos con resultados comprobados. La terapia con mascotas, los tratamientos asistidos por animales y las actividades deportivas son ejemplos claros de ello.

Adoptar una mascota no solo significa darle una vida mejor al animal, sino también proporcionar beneficios psicológicos al anciano. Esto se debe a que el cuidado de una mascota le otorga responsabilidades y una rutina, lo que puede ser especialmente gratificante.

El veterinario es la persona adecuada para ayudar en la elección de la especie y raza adecuadas según las características de la persona.

En resumen, compartir la vida con una mascota puede ser una fuente inagotable de alegría y salud para las personas mayores.

Además de la compañía incondicional que ofrecen, los perros y gatos pueden ser una verdadera terapia contra la soledad, la depresión y la inactividad, permitiendo a quienes han superado los 65 años disfrutar de una vida activa y plena.

Así que, si eres ya jubilado o te acerca a la tercera edad y aún no tienes una mascota, considera la posibilidad de darle un hogar a un adorable amigo peludo. ¡Tú bienestar físico y emocional te lo agradecerán!

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