¿Llevar un gato a un hogar con perros?

A pesar del dicho “se pelean como perros y gatos”, estas dos especies pueden llegar a convivir armoniosamente, si tomamos ciertos factores en cuenta y realizamos un protocolo adecuado.

MV Patricia Godo Soto

CMVP 9929

Cognivet – Etología Canina y Felina

Telf.: 931773179

cognivet@gmail.com

Si ya tienes un perro en casa, y estás pensando en adoptar a un gato, antes de traerlo a casa, es ideal poder conocer bien a tu mascota residente, pues el ingreso de un nuevo individuo (sobre todo si se trata de otra especie) podría generar conflictos y estresar mucho a ambos. Es importante tomar en cuenta entonces la personalidad de tu perrito residente, su grado de socialización, sus experiencias previas con gatos (si es que las tiene), su rutina, etc.

¿Otra mascota en casa, es buena idea?

A su vez, debemos tomar en cuenta los mismos factores en caso del gato que ingresará a tu hogar (personalidad, grado de socialización, experiencias previas, rutina). Además, recordemos que una mascota es responsabilidad y necesitarás tiempo y paciencia para lograr que se adapten.

Para poder introducir un gato a un hogar donde hay un perro, en realidad no existen reglas exactas que nos llevarán al éxito de la convivencia, y una vez que hayamos tomado en cuenta los factores arriba mencionados, lo ideal es realizar este proceso de introducción y adaptación de manera gradual.

La introducción de un gato con un perro: ¿Cómo empezar?
  • Debes adaptar un espacio de tu casa, que no sea muy utilizado por tu perro de preferencia, para el gato nuevo. Aquí, los primeros días, tu perrito no tendrá acceso, y el gato debe tener todos los recursos que necesita: comida, agua, bandeja de arena, rascador, juguetes. Esto es importante para que se conozcan primero a través del olfato, y que la presentación no sea de manera muy invasiva o “cara a cara”.
  • Aún sin verse, puedes hacer que cosas positivas pasen a través de la puerta que los separa, como alimentarlos o jugar, varias veces al día, con la finalidad de que se genere una asociación indirecta y positiva.
  • Cuando pasen algunos días, y notes que ambos se sienten cómodos y sin señales de estrés cuando están cerca a la puerta que los separa, puedes empezar a hacer que se vean en un área común de casa, como la sala, por ejemplo. Aquí, es importante tener premios sabrosos para que tu perro pueda desligar un poco toda la atención del nuevo individuo, y puedas premiarlo por observarlo y estar tranquilo. Recomendamos que en estas primeras interacciones tu perrito esté con su correa y arnés y sepa algunos comandos básicos como sentado, echado y quieto, ya que serán muy útiles para dirigirlos y enseñarle a interactuar con tu gato.
  • Cada día, esta interacción debe durar un poco más, recordemos hacerlo gradualmente y siempre utilizando refuerzos positivos (premios, caricias, voz). Recordemos también que: “Tu perro espera que tu gato se comporte como perro, y que tu gato espera que tu perro se comporte como gato”, es decir, al ser especies distintas, tendrán maneras de socializar y jugar distintas, por lo que es importante poder ayudarlos a convivir armoniosamente, a través de esta introducción controlada.
  • Cuando no tengas tiempos de supervisarlos, debes mantenerlos separados aún.
  • Una vez que notes que ambos se sienten más cómodos con respecto al otro, puedes empezar a dejar a un lado la correa de tu perro, y, será hora de brindarle al gato zonas donde pueda trepar y resguardarse por si tu perrito se emociona mucho y lo asusta de alguna manera al querer jugar. Es importante de ahora en adelante, que tu gato tenga siempre repisas, o lugares altos en cada habitación de casa, para poder desplazarse de manera más tranquila o refugiarse, y colocar sus recursos en alto (comida, agua, bandeja de arena, etc.) para que tu perrito no tenga acceso a ellos (suelen comerse la comida del gato, o ¡explorar su bandeja de arena!)
  • Continúa las aproximaciones controladas, hasta que notes que pueden estar tranquilos juntos durante la mayor parte del día.
¿Qué no hacer cuando introduzco un gato con un perro?
  • No los dejes solos para que “ellos se entiendan”, y menos de frente en casa o espacios cerrados. Esto puede hacer que ocurra agresión por estrés, miedo, territorialidad, etc.
  • No dejes que el nuevo gato acceda de frente a las cosas o recursos de tu perro residente, esto puede generar estrés en él y puede haber conflictos.
  • No castigues a tu perro o a tu gato por haberle gruñido/bufado o por no haberse comportado “como tú esperabas”, ya que esto solo añadirá más estrés a la situación y harás que tu perro/gato asocie que el nuevo individuo significa algo malo. Estemos atentos a sus señales corporales para poder retirarlos de manera calmada a tiempo y prevenir agresiones.
  • No debes olvidar que tu gato necesita cosas distintas que tu perro, como lugares altos, refugios, diferentes tipos de juguetes, etc. Recuerda que son especies distintas, y en muchos casos lo máximo que se puede lograr es que se toleren, no que jueguen y duerman juntos. Esto dependerá de los factores propios de cada individuo arriba mencionados.

Finalmente recuerda que cada situación será diferente, y lo ideal antes de traer una nueva mascota a casa es tomar en cuenta las características de nuestro perro residente (y del gato que quieres adoptar) y preguntarnos si será contraproducente o no.
Existen protocolos para poder realizar una introducción adecuada, y en éstos debemos siempre tener en cuenta los factores de ambas mascotas para poder predecir el resultado.
Si deseas más información sobre las posibilidades que tiene tu perrito de poder convivir con un gato, puedes escribirnos a nuestras redes para poder asesorarte en el proceso.

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