¿Sabemos alimentar a nuestro gato?

Alimentar a un gato es difícil, sino se tiene la debida información.


Del gato todos sabemos de su personalidad muy particular, y en alimentar a este “amiguitos” de los humanos no es cosa tan sencilla.

Por M.V. Daniel Ticona  

Jefe técnico de la línea de animales de compañía

INVETSA

Es un proceso de aprendizaje, y hay varias cosas que los nuevos tutores de un gato deben recordar cuando se trata de su nutrición.

¿Las necesidades de mi gato siempre serán las mismas?

No, esto variará de acuerdo a factores como:

  • edad,
  • raza,
  • tamaño,
  • estilo de vida,
  • condición de salud, y mucho más

Por ejemplo, los gatitos de menos de un año para su desarrollo y crecimiento tienen necesidades muy distintas a los de un gato adulto (1-6 años). Y este a su vez tendrá requerimientos diferentes a los de un gato senior de 7 años a más.

Los gatitos y las gatas lactantes necesitan más calorías y alimentos más densos en nutrientes que un gato adulto promedio.

Los gatitos necesitan más grasa y proteínas para construir huesos fuertes, mientras que las gatas gestantes y lactantes, necesitan niveles de grasa más altos y otros nutrientes, para dar soporte a sus gatitos en crecimiento.

Los gatos de edad avanzada necesitan menos grasas para ayudarles a mantener un peso sano.

Mi gato no quiere comer

En cada etapa de la vida, tu gato necesitará nutrientes diferentes.

Por lo tanto:

  • Evita sobrealimentarlo.
  • Bríndale agua suficiente.
  • Y nada de alimentos para humanos.

Las sobras de nuestra mesa son una vía rápida para la obesidad en muchos gatos porque añaden calorías innecesarias promoviendo una mala nutrición.

De otro lado, nunca le des chocolate, bebidas con cafeína como cola o café, uvas o cebollas – todos pueden resultar tóxicos y hasta mortales para tu minino.

En cuanto a la leche, tampoco, porque la mayoría de los gatos son intolerantes a la lactosa, y si la consumen pueden tener graves problemas de salud. 

Café, chocolate, bebidas con cafeína como cola o café, uvas o cebollas, pueden resultar tóxicos e incluso mortales para nuestros gatos.  

Comparte esta publicación

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin
Share on email


Ediciones digitales