Para el gato la limpieza antes que todo

Cuidar la higiene del gato podría ser una preocupación casi superflua, pero hay muchos aspectos que podemos prestar muchas atenciones para su bienestar.

Para el gato primero lo más importante es su lugar. Es fundamental crear un rincón dedicado a su aseo, donde pueda hacer sus necesidades con total tranquilidad. Si hay varias mascotas en la casa, la mejor solución sería colocar la caja en un lugar al que solo pueda llegar el gato y no sea accesible para otros, incluidos los niños.

Un contenedor, muchos sustratos

Lo que comúnmente llamamos «caja de arena» es el conjunto que consiste en la caja del inodoro real y el sustrato utilizado para recolectar los excrementos del gato. La variedad de sustratos en el mercado es muy amplia y sus características también pueden ser muy diferentes entre sí.

Entre los sustratos más comunes tenemos la bentonita, la sepiolita, las arenas de silicona. Luego están los sustratos orgánicos, que consisten en residuos vegetales, como de cebada o maíz, o incluso cartón prensado y muchos más.

Agua y jabón

Importante es cuidar la limpieza de la «caja de arena«, para eliminar residuos y minimizar los olores. Una vez que se ha retirado el sustrato, la misma caja se debe lavar con jabón y agua tibia. Para una limpieza aún más profunda podemos dar un paso más con agua oxigenada. Es mejor usar un jabón que no esté demasiado perfumado, o incluso sin fragancia, porque a veces los detergentes con demasiados olores pueden molestar a los gatos hasta el punto de hacerlos renunciar al uso de la caja.

La caja de arena es personal

Si hay más gatos en la casa, lo ideal sería tener una caja para cada animal, para que todos puedan usar la suya. Por supuesto, el uso de la caja compartida es posible, pero no a todos los gatos les gusta y cuando ocurre, hay que tener en cuenta que en ese punto la limpieza de la caja de arena inevitablemente tendrá que intensificarse.

Casa limpia: familia y mascota sanas (1)

Inspecciones periódicas

Los ojos, los oídos y los dientes necesitan una limpieza periódica, al igual que el pelaje. Además, la inspección periódica de estas partes del cuerpo del gato puede permitirnos identificar temprano cualquier problema o anomalía, para lo que podría ser útil contar con una consulta veterinaria.

Los ojos se pueden mantener limpios pasando de vez en cuando, o si es necesario, un algodón empapado en agua bórica o incluso agua tibia. Procede desde el interior del ojo hacia la nariz, eliminando suavemente las impurezas. Las orejas se limpian solo por fuera, está prohibido el uso de bastoncillos de algodón.

Los dientes de un gato no son fáciles de limpiar, especialmente se el gato no lo hemos acostumbrado temprana edad.

Si él lo permite, se utiliza un cepillo de dientes para niños o gatos y una pasta de dientes específica. Deben evitarse las pastas dentales para las personas, ya que contienen sustancias tóxicas si se ingieren. Alternativamente, pueden usar antisépticos orales para utilizar en la encía directamente.

Rascador

Las uñas son un capítulo aparte. Herramientas formidables, son utilizadas por el gato para cazar, defenderse y también para trepar. Los gatos que viven al aire libre se cuidan las uñas por sí mismos, aferrándose con ellas a superficies rugosas y resistentes para asegurar que se eliminen las partes muertas y así mantenerlas en la longitud adecuada.

En casa, es importante un rascador colocado en una posición estratégica como soportes privilegiados para hacerse las uñas.

Un manto siempre en orden

A los gatos les encanta mantener sus abrigos ordenados durante largas y minuciosas sesiones de aseo. Podemos facilitar estas operaciones con cepillados periódicos, que ayudarán a eliminar el pelo muerto, y además de mantener el pelaje sano y bonito, también ayudarán a prevenir la formación de molestas bolas de pelo, problema que suele surgir cuando el gato ingiere demasiado pelo muerto durante sus sesiones de limpieza.

El tipo de cepillo se elegirá en función del pelaje del animal, por lo que variará en función de si el gato tiene el pelo largo o corto. La frecuencia de cepillado deberá ser mayor si el gato tiene un pelaje largo y fluido, y en cualquier caso deberá intensificarse durante el período de muda, cuando la renovación de su manto es particularmente intensa.

Todos sabemos que el gato es un animal limpio, pero también nosotros ayúdamelos a que sea más fácil para él.

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