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Una inteligencia y sofisticación gatuna

por Planeta Mascota

El gato  mandarín.

El mandarín conocido no hace mucho como javanés (u oriental de pelo largo) es una raza bastante reciente que surge del cruce de gatos orientales de pelo corto con gatos balineses.

El nombre original, es decir, gato javanés puede llevarte a pensar que estos felinos provienen de la isla de Java, pero no hay ninguna conexión, dado que los gatos orientales de pelo largo son descendientes de gatos orientales de pelo corto y balineses que criadores ingleses cruzaron en los años sesenta. Por ello, en ocasiones se le considera una variedad de color dentro de la raza balinesa.

El nombre designado de la nueva raza tenía que ser british angora (angora inglés), solo que, para evitar una posible confusión con el angora turco, en el año 2002 se decidió tomar el nombre oriental longhair (oriental de pelo largo). Lo cierto es que no es casualidad que todos estos nombres sean ingleses. De hecho, la selección de la raza fue realizada por criadores británicos y estadounidenses.

En la actualidad, el mandarín, en particular con el nombre de oriental longhair, es reconocido por las principales asociaciones internacionales de catófilos.

Un gato con muchos “parientes”

El mandarín es una raza estrechamente relacionada con otros gatos orientales, en especial con su “hermano” de pelo corto, el balinés, a la vez, un pariente muy cercano del siamés actual, de color similar, solo que con un pelaje semilargo en algunas zonas del cuerpo.

El mandarín descendiente de los balineses no heredó el color típico de los siameses, sino solo la longitud del pelaje. Si bien estos gatos se definen como orientales, la raza “madre” (pelo corto) deriva, como ya se mencionó, de un trabajo de selección, tomando como modelo gatos cuyas características se podrían encontrar en ejemplares de países del llamado Oriente.

Cuida su alimentación, cuídalo del frío 

Si bien el pelaje del mandarín no necesita demasiados cuidados – aunque sí una atención especial durante el período de muda) porque tiene poca capa interna lanuda, este gato sufre con las bajas temperaturas en los climas severos. El riesgo es que en la estación fría sufra de tos y resfriados. Por lo tanto, le sientan muy bien los climas cálidos y templados.

Al ser bastante activo, el mandarín también es un gato voraz, por ello será necesario seguir una dieta equilibrada, de lo contrario tenderá a ganar peso, sobre todo si se le priva de las oportunidades adecuadas para correr, saltar y gastar energía. Le encanta especialmente el pescado.

El brillante y encantador gato oriental de pelo largo

Esta raza felina es muy apreciada por su carácter afable y entrañable. Se trata de gatos cariñosos y comunicativos que te harán saber lo que necesitan en cada momento. Lo cierto es que podrás llegar a mantener cuasi conversaciones con sus adorables maullidos y su penetrante mirada.

El gato mandarín es muy fácil de educar debido a su destacada inteligencia. Sí, podrás incluso enseñarle divertidos trucos para el deleite de todos. Además, se encuentra entre las razas de gato más aconsejables para vivir en un departamento.

En lo que respecta al temperamento del gato oriental de pelo largo destaca la de un felino que se adapta fácilmente a diversos entornos.

El mandarín es un excelente compañero tanto de niños como de las personas que pintan canas. La relación con este gatuno está basada en el entendimiento y el respeto mutuo. Juntos podrán disfrutar de inolvidables momentos.

¡Curioso y vivaz! 

Al igual que el siamés, el gato mandarín es vivo, inteligente y curioso, muy activo. Es un excelente cazador, y además le encanta trepar, ir hasta lo más alto y traer objetos pequeños. A pesar de ser un poco más tranquilo que su hermano de pelo corto, es juguetón incluso de adulto.

De complexión liviana, se le puede comparar con un atleta o un bailarín. Es que es bastante fuerte, un excelente saltador y por eso tiende a asumir una actitud dominante hacia sus semejantes, e incluso con algunos perros.

Los gatos mandarín adoran el contacto físico y la atención de sus compañeros humanos con los que suelen “conversar gatunamente”, es decir, con sus maullidos de todo aquello que les rodea.

Por esta razón, no soportan la soledad. Necesitan ser parte activa de la vida familiar. Se las arreglan para llevarse bien con otros animales. Pueden jugar con ellos y también juegan muy bien con los niños siempre y cuando los pequeños los traten con cuidado y respeto. Recuerda siempre supervisar a tu mascota para evitar rasguños u otro accidente.

Si decides tener un mandarín, podrás disfrutar, unos quince años, de la compañía de un gato atlético, inteligente, alegre y juguetón.

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