Gatos y niños: unas normas básicas para una convivencia feliz

Consejos sencillos y reglas básicas, para vivir y convivir felizmente con gatos y niños en casa.

Los niños y los gatos pueden vivir juntos de forma segura y sin riesgos para la salud. Es fundamental, sin embargo, que los padres enseñen a los niños cuáles son las reglas de esta amistad.

El niño que vive y crece con una mascota desarrolla más fácilmente la empatía y entrena su capacidad de interacción. Muchos se preguntan, sobre todo con la llegada de un recién nacido, si es arriesgado darle vida con un gato.

La respuesta es definitivamente no». Vivir con un gato no tiene ningún riesgo para la salud de un recién nacido o un niño. Ello siempre que, por supuesto, se deben respetar unas sencillas normas de higiene y comportamiento, de las que son responsables los padres del niño y/o los “cuidadores” del animal.

¿Cuáles son los consejos para una buena convivencia gato-bebé?

Gatos y niños: consejos de comportamiento:

– Tan pronto como el gato entre en una casa donde vive un niño, los padres deben mostrarle al niño cómo interactuar con el gato: no tirar de la cola ni de las orejas, no ser agresivo, no darle comida peligrosa para los gatos, etc.

– Los padres deben establecer espacios específicos en la casa para el gato (caja de arena, juegos, etc.) y se debe educar al niño para que no los invada, toque o destruya.

– Los padres deben, especialmente al principio, supervisar los momentos de juego entre el niño y el gato, especialmente si se trata de los primeros momentos de encuentro entre los dos.

– Cuando llega un recién nacido a la casa donde vive un gato, los padres deben acostumbrar a la mascota a la presencia del recién llegado, con serenidad y sin traumas ni restricciones que corran el riesgo de provocar celos en el gato.

Gatos y bebés: consejos de higiene:

– Asegurarse de que el gatito tiene todas las vacunas adecuadas y goza de buena salud (revisión periódica por parte del veterinario).

– Comprobar que el niño no tiene alergias a los gatos. De hecho, no hay alergia al pelo de gato, sino a una proteína presente en su saliva.

– Realizar un tratamiento antiparasitario.

– Siempre muy importante limpiar cuidadosamente los espacios de la casa que comparten los niños y los gatos.

En general estas pocas reglas y consejos pueden ser de ayuda para todos. Seguramente cada uno de nosotros seremos capaces de adaptarlos a las distintas situaciones que vivimos en nuestro propio hogar. Pero sin duda, son importantes da establecer entre todos desde el principio, entre los miembros de la familia.

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