Errores que no debes cometer con tu gato (parte 2)

Cosas que no se deben hacer y cómo comportarse.

Los dueños de gatos a veces subestiman algunas peculiaridades del gato y luego esperan comportamientos que por su naturaleza intrínseca el gato nunca podrá tener.

Por ejemplo, se le trata como a un perro, dándole órdenes u obligándolo a obedecer. O los dueños asumen actitudes equivocadas que solo hacen que el gato se ponga aún más nervioso.

En resumen, ya sea que tengas un gato, ya sea que quieras llevártelo o simplemente ir a buscar a un amigo tuyo que lo tenga, te contamos la segunda parte de cosas que nunca debes hacerle a un gato.

Dejar al gato solo y con las luces apagadas.

Sí, el gato es independiente, pero necesita de ti o al menos de una presencia para hacerle compañía. Solo puede permanecer en silencio unas horas, como mucho, pero el sufrimiento ya empieza por un día. Después de un día, el gato no puede quedarse solo, aunque tenga disponible toda la comida necesaria. el gato empieza a sufrir y es imprescindible que alguien acuda a él.

Otra cosa es la luz. El gato tiene una vista excelente incluso de noche, pero esta no es una buena razón para dejarlo en la oscuridad. Si tienes que dejar a tu gato en casa unas horas, déjalo con la persiana ligeramente levantada para que llegue la luz del día. Y si es de noche, deja un poco de luz para darle un punto de referencia.

Nada de trucos al gato.

El gato, como cualquier otro animal, no tolera las bromas ni las burlas. Si quieres jugar con él, juega a su juego, de lo contrario sufrirá tus actos de matones de los que se defenderá arañando o mordiendo.

No le des atención.

El gato te ama si recibe de ti también atención. Esto significa jugar con él, acariciarlo, decirle palabras dulces, entender sus necesidades, ofrecerle lugares agradables para dormir la siesta, tenerlo cerca y no aislarlo. Un gato que es ignorado tenderá a hacer lo mismo contigo y responderá agresivamente cuando lo toques.

Darle una bofetada.

Para hacerle entender al gato que hay cosas que no se deben hacer, algunos tienden a abofetearlo. Un gesto que en realidad no tiene ningún uso educativo, pero que solo pondrá nervioso al gato. Siempre es mejor ofrecerle una alternativa cada vez que vaya a un lugar donde no tiene que ir que darle un castigo físico.

Toca la barriga del gato.

Al gato le encanta que lo acaricien cuando quiere que esto suceda y donde es más apropiado hacerlo. Si no quiere que lo acaricien, el gato le enviará señales: las orejas bajadas y la cola moviéndose rápidamente. ¡De ti depende detenerte para evitar un rasguño! Además, hay algunos puntos que no debes tocar: la barriga primero. Es un punto íntimo y sensible, que si se toca hace que el gato se sienta en apuros y con miedo a ser abrumado. El gato prefiere que lo acaricien en las mejillas y debajo de la barbilla.

Jugando con tus manos.

A los gatos les encanta atrapar cualquier cosa que se mueva. Así que también prestan atención a tus manos y pies. Para evitar que los consideren un juego debes evitar presentarlos bajo esta apariencia. Si las agitas frente a él, si las mueves o rascas la tela para llamar su atención, la tendrás, pero su objetivo serán tus manos.

No te fijes en los pequeños detalles.

Un gato no se queja si está enfermo, se aísla y se queda en silencio esperando que pase el dolor. Algunas enfermedades también pueden volverlo agresivo, o puede reaccionar agresivamente si su quietud y soledad se ven perturbadas. Depende del propietario notar y comprender todas las pequeñas y grandes variaciones en su comportamiento y llevarlo al veterinario de manera oportuna.

En conclusión, si conoces al gato y sus características, podrás tener una excelente relación con esta maravillosa criatura. El gato debe acudir al veterinario periódicamente, ponerse las vacunas que el médico considere necesarias y debe recibir la atención, el cariño y los cuidados adecuados.

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