Cuando mi gato se vuelve demasiado agresivo

Quien tiene un gato en casa, seguramente has experimentado esos momentos en los que tu adorable mascota parece transformarse en un león feroz en cuestión de segundos. Los arañazos, los bufidos y los siseos pueden desconcertarnos y dejarnos preguntándonos qué está pasando en la mente de nuestro amigo peludo. Nada de tan preocupante que no se pueda solucionar, pero si necesitamos reconocer estos comportamientos.

Entre arañazos, zarpazos y rápidos movimientos felinos, a menudo nos preguntamos si mi gato está exagerando con su agresividad.

Nos encontramos en una delicada encrucijada entre el juego y el instinto cazador de nuestro gato, cuando queremos interactuar con él, y en ocasiones esta línea puede volverse borrosa y potencialmente peligrosa, aun cuando el gato no tenga la intención real de lastimarnos.

Es crucial tener presente que la agresividad es un comportamiento común, especialmente entre los gatos callejeros o aquellos que provienen de entornos menos domesticados.

Aunque las lesiones que pueden infligir no suelen ser tan graves como las de un perro, no debemos subestimar los riesgos que conlleva. Es esencial comprender los límites y evitar ciertos comportamientos para prevenir cualquier tipo de lesión, además de fomentar un entorno saludable en el que nuestro felino pueda desarrollarse plenamente.

Cómo juegan los gatos

Los gatos que viven en hogares aún conservan un fuerte instinto primordial que los impulsa a comportarse como felinos salvajes en ciertos aspectos. Para todos los gatos la importancia del juego es muy importante.

Los gatitos, desde temprana edad, se entregan al juego como una herramienta fundamental para explorar y comprender el mundo que los rodea.

A través del juego, no solo interactúan con otros animales y con los seres humanos, sino que también desarrollan las habilidades esenciales para cazar y sobrevivir en la naturaleza. A pesar de vivir en un entorno doméstico donde la comida está garantizada y no enfrentan amenazas de depredadores, este impulso instintivo persiste en su comportamiento lúdico y curioso.

El juego mantiene en forma a los gatos de todas las edades y reduce el estrés en los adultos. Los comportamientos más comunes incluyen esconderse y acechar para tender emboscadas, saltar hacia adelante para atrapar objetos con las patas delanteras, caer en picado para hacer caer objetos jugando y pelear, que incluye persecuciones, luchas o mordiscos, a veces pareciendo practicar boxeo o kung-fu.

Cuando el juego se vuelve agresividad

¿A veces te has preguntados se tu gato es un sociópata? Puede parecer difícil entender las acciones de un gato, pero observando su lenguaje corporal podemos entender su estado de ánimo, si está juguetón, enojado o defensivo. La agresión es un comportamiento amenazante o dañino dirigido hacia una persona, otro gato u otros animales. Esto no se trata solo del acto agresivo en sí, sino también de otros comportamientos como la postura rígida, las orejas planas, la espalda arqueada, la cola hinchada y los siseos.

Qué hay detrás de la agresividad

La agresividad es el segundo problema de comportamiento más común en los gatos y puede ser causada por muchas razones. Podrías preguntarte si tu gato tiene buenas razones para comportarse así, como sentirse amenazado por la invasión de su territorio por parte de otros animales, o si el comportamiento es causado por algo más o es parte de su naturaleza. Los gatos son territoriales, por lo que los problemas relacionados con el espacio o las disputas territoriales suelen ser las principales causas, pero no las únicas. El miedo, el dolor y el estrés están entre las razones más comunes por las que un gato doméstico se vuelve agresivo.

Cómo comportarse

Cuando juegues con tu gato, evita usar manos o pies como juguetes. Es mejor utilizar juguetes específicos, señuelos o cintas. Si la situación se está volviendo demasiado intensa, haz una pausa y deja que el gato se calme. Si el gato reacciona de manera agresiva o inesperada, es mejor dejarlo solo durante al menos cinco minutos. Regañarlo no ayudará, solo podría empeorar la situación. Si no puedes salir de la habitación, evita el contacto visual prolongado, que podría ser interpretado como amenazante. El uso de un pulverizador de agua como disuasivo no es recomendable.

Cómo prevenir la agresividad

Es importante observar y entender las señales de una agresión inminente. Si detectas estas señales, interrumpe el juego o las caricias, levántate y reduce los ruidos. Un entorno enriquecido con amplios espacios para tu gato, donde pueda correr y trepar libremente, puede prevenir la agresividad, incluso en los gatos más reactivos. Si tu gato araña profundamente, asusta a otras mascotas o te intimida, podría ser útil consultar a un comportamentalista profesional que te ayude a entender y abordar la situación.

Por lo tanto, aunque la agresividad felina puede ser desconcertante para nosotros como dueños de mascotas, es importante recordar que forma parte de la naturaleza de los gatos. Desde el juego hasta las señales de advertencia, entender cómo interactúan nuestros amigos peludos con su entorno nos ayuda a manejar mejor estas situaciones. Al proporcionar un ambiente enriquecido, jugar de manera segura y reconocer los signos de tensión, podemos promover un vínculo armonioso con nuestros queridos felinos.

Así que no te preocupes si tu gato muestra un poco de agresividad de vez en cuando, ¡es solo su forma de ser gato!

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