Entre uñas y patas también nace la amistad

Vivir con gatos es una cosa, vivir con perros es otra, pero vivir con los dos es una maravillosa aventura… 

Por Vanessa Fernandini 
Especialista en gatos

 La rivalidad entre perros y gatos ha sido y es un tema de debate y comicidad hasta en los dibujos animados. Pues se imaginaron alguna vez, un siamés gruñón y una doberman dominante, o una siberian husky dueña de casa con una siamés enfocada en traer la casa abajo, pues no tienen que imaginarlos más porque son reales. Ellos son: Pussy, Iva, Kamala e Isis, respectivamente.

Todos, a pesar de sus caracteres únicos, no solo nos  hicieron reír con sus jugueteos, travesuras y malacrianzas, sino que también nos enseñaron que hay normas de convivencia y respeto entre ellos, y que más allá de ello, existe una conexión emocional tan fuerte capaz de impactar en la vida de todos.

¿Pero qué es lo que hay que hacer para que un perro y un gato se lleven bien?

En nuestra familia, descubrimos que hay que hacer lo mismo que cuando tenemos un bebé, es decir, lo presentamos a los otros niños. En pocas palabras, observar, estar allí, guiarlos, tener paciencia, pero principalmente dejarlos ser y no forzar la situación.

La forma en que se lleven nuestras mascotas, perros o gatos, dependerá de cómo balanceemos nuestro cariño hacia ellos y la manera en cómo les demos a cada uno su propio lugar en nuestro corazón y en la misma casa.

Cualquiera que diga que desde el primer día serán amigos, es mentira. Lo cierto es que en todo momento necesitan de mucho amor y que les transmitamos tranquilidad como signo de confianza hacia ellos.

 

Debemos ser conscientes de que nuestras mascotas necesitan tiempo para conocerse, olerse y empezar a entablar una relación, donde lógicamente cada uno irá cediendo o imponiendo sus propias reglas; como por ejemplo, a los meses de llegar Isis a casa, Kamala la botó con una patada porque se acercó a su galleta, Isis regresó, se puso a su lado, le maulló y bajó la cabeza como signo de sumisión. ¿Creen que podríamos traducir esto en lenguaje humano como unas disculpas?

Y así como observamos y controlamos estos momentos, debemos buscar también que nuestras mascotas asocien su relación entre ellos con placer, reforzando su buen comportamiento – como lo haríamos con nuestros hijos – con muchas caricias y algunos bocaditos.

Soy testigo, y deben haber muchos más como yo, que entre uñas y patas puede haber no solo respeto, sino también una gran amistad llena de aventuras para compartir con sus dueños. ¿Entonces por qué nos sorprenden tanto las noticias en las que un perro adopta un gato o viceversa?

¡Qué más da! ¡Soy perruna y gatuna a la vez y me encanta!

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