Son bebés, cachorros, un niño y su perro.

Unos consejos para convivir con cachorros y niños felices y seguros


El vínculo entre cachorros y un niño es muy fuerte, pero es una relación que se debe construir bajo la supervisión de los padres o de un adulto responsable.  Un perro no debe ser considerado jamás como la «niñera» de los niños.  Los padres deben tener mucho cuidado en supervisar de cerca esta relación niño – animal para así prevenir accidentes o situaciones de peligro.

Nunca solo

Nunca debe dejar a un niño solo con su perro sin la supervisión de un adulto. No hay que olvidar que, aun sin intención, durante el juego, un perro puede causar daño al niñoUna reacción agresiva del cachorro, una mordedura o un arañazo involuntario puede afectar al niño a largo plazo, incluso llevarlo a desarrollar miedo a los canes. Y aunque algunos perros tienen una sensibilidad excepcional con los niños, no siempre es el caso. Entonces supervise siempre el juego y la relación de la mascota con el niño.

¡A jugar cachorros, se ha dicho!

Muchas veces el niño no es capaz de interactuar adecuadamente con el perro, por ejemplo, puede tirar de la cola, de las orejas o poner sus dedos en los ojos y en estos casos el perro puede dar señales advertencia, como alejarse o gruñir; pero si el niño no es capaz de interpretar correctamente dichas señales, la mascota puede enojarse y el niño puede correr el riesgo de salir lastimado. 

Nunca deje a un niño solo con su perro. La supervisión de un adulto es indispensable. No hay que olvidar que, aun sin intención, durante el juego un perro puede causar daño al niño. 

Cuando un cachorro llega a casa se muestra muy activo; usa sus dientes y garras para jugar y explorar. Sí, suele emplear la boca para descubrir el mundo que lo rodea (comida, ropa, muebles y partes del cuerpo del dueño). También tiende a robar objetos que están a su alcance, incluso los juguetes de los niños. Un cachorro es pura energía y emociones, por lo tanto, no controla aún la fuerza de su mordida. Esté atento. 

En ocasiones, el perro ve al niño como un «animal« al que hay que defender, al que hay que «proteger» de extraños. No obstante, también pude ocurrir lo contrario. Por ello, ante la llegada de un bebé es importantísimo que el perro haya socializado con los niños, y lo mejor es empezar desde que es cachorro, así la mascota sabrá interpretar los movimientos no coordinados y los gritos del bebé como si se tratara de las señales emitidas por otro animal. 

Lo más importante es ser inteligente cada vez que los niños y los perros están juntos ya que, aunque los vínculos emocionales entre ellos son fuertes, los perros son animales y deben ser entendidos como tales, en especial si hablamos de niños pequeños.

La socialización es muy importante para que el perro se adapte a los humanos y conviva con ellos sintiéndose uno más.

No olvide que es fundamental llevar a la mascota, sea adoptada o no, a una consulta con el veterinario para conocer sus conductas y reacciones ante la llegada de un recién nacido o la presencia de niños en casa. 

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