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¿Estamos adiestrando bien nuestra mascota?

por Planeta Mascota

ERRORES COMUNES DURANTE EL ADIESTRAMIENTO BÁSICO

Cuando iniciamos el adiestramiento básico con nuestro fiel amigo de cuatro patas, algunas cosas no resultan como esperábamos, repasemos algunos puntos a tomar en cuenta en este proceso:

 

Patricia Godo Soto 
CMVP 9929 
COGNIVET – Etología Canina y Felina
Telf.: 9869 41221 

cognivet@gmail.com

 

 

Los cachorros pueden iniciar su educación tan temprano como a partir de los 2 meses de edad. Dentro de la educación básica del cachorro se encuentra el adiestramiento básico o aprendizaje de comandos específicos, esto ayuda a mejorar y fortalecer el vínculo con sus tutores y a lograr una comunicación eficaz entre ambos.

Sin embargo, muchas veces ocurre que no todo sale como esperábamos, y no logramos el objetivo con nuestra mascota.

Veamos los problemas que comúnmente aparecen durante el proceso de entrenar en comandos básicos a nuestra mascota:

  1. “Por más que le jalo las patitas hacia adelante, no aprende a echarse”
    Las técnicas donde presionamos la parte trasera de nuestro perro, o que consisten en manipular partes de su cuerpo (así sea suavemente), generalmente suelen confundir más a nuestra mascota, en vez de ayudarla a que realmente aprenda. Recomendamos las técnicas donde motives a tu fiel amigo de cuatro patas a realizar las posturas que quieres (sentado, echado, dar la pata) utilizando un premio comestible y guiándolo con éste, una vez que logre la posición, dile ¡Muy bien! y dale el premio. Repite el ejercicio tantas veces como sea necesario, notarás que cada vez lo hace más rápido. 
  1. “Mi perro sabe sentarse, echarse, dar la pata y dar vueltas… pero cuando paseamos solo quiere atacar a otros perros.”

Que tu perro sepa realizar comandos básicos, no hará que desaparezcan los problemas conductuales que presenta. Sin embargo, puede ser parte de la solución, ya que muchas técnicas de modificación conductual en positivo utilizan comandos básicos como sentado, echado, quieto y ven, para lograr manejar o solucionar el problema.

  1. “Aprendió a sentarse, pero si no tengo comida no me hace caso.”

Sí, la mayoría de perritos aprende a sentarse o a realizar algún comando porque hay comida de por medio, es decir, una gran motivación para colaborar y obtener ese premio. En común que al inicio del entrenamiento nuestro perro no quiera obedecer a nuestra orden de sentado, si ve que no hay nada a cambio (estímulo motivante), así que siempre procura pedirle este comando para brindarle algo que quiera o necesite. No siempre debe ser comida, puedes pedirle que se siente antes de lanzarle su juguete, antes de colocarle la correa, antes de abrirle la puerta, etc. Sé justo, no le pidas que se siente sin ofrecerle nada a cambio, o de lo contrario las próximas veces dudará en realizar el comando.

  1. “Creo que mi perro no entiende, le digo como 5 veces que se siente y no lo hace”

Otro error común que cometemos, es perder la paciencia. Muchas veces durante las sesiones de entrenamiento, cuando nuestro perrito ya ha logrado sentarse, podemos desesperarnos y casi gritarle a nuestro peludo amigo “¡Siéntate! ¡Siéntate!” varias veces al ver que ante la primera orden no responde. No lo hagas, tu perro recién está aprendiendo y está procesando la información que acaba de aprender (el primer “siéntate”), así que espéralo unos segundos, déjalo decidir si le conviene sentarse o no. Puedes motivarlo nuevamente haciéndole oler el premio e indicarle nuevamente el comando “Siéntate” (solo 1 vez, con tono firme, pero sin gritarle), espera unos cuantos segundos y verás que se sentará. Cuando lo logre dile ¡Muy bien! con tono enfático y dale el premio. Repite el ejercicio con paciencia, cada vez lo hará más rápido.

 

  1. “No me hace caso cuando le digo NO, parece que no me oye y lo sigue haciendo”.

Muchas veces ocurre que la palabra “No” es utilizada de manera excesiva y con un mensaje visual inadecuado, resultando en que el perro ignore o no comprenda realmente el significado de la palabra. Trata de indicarle a tu perro qué cosa no quieres que haga y ayúdalo con más mensajes visuales a entender “qué cosa no se hace”. Por ejemplo, si nuestro cachorro nos muerde las manos para jugar o llamar la atención, indícale con tono firme “No se muerde”, y a continuación aleja tus manos de él, o retírate del lugar, solo para volver a los pocos minutos y volver a darle oportunidad. Si vuelve a morderte, repite el ejercicio indicándole la frase, solo para volver minutos después a darle otra oportunidad. Si cuando vuelves, te lame, o trae un juguete, puedes indicarle “¡Muy bien!” y jugar con él y su juguete.

  1. “Mi perro le hace caso solo una persona en la casa, a los demás no.”

Todos los miembros de la familia deben enviar mensajes claros y homogéneos a la mascota, es decir, todos deben hablar el mismo idioma para “Bobby”. Así el vínculo se reforzará con todos y no solo con una persona en casa. Además, es importante que todos en casa se pongan de acuerdo en la permisividad que le brindarán a la mascota, para evitar mensajes ambiguos, que retrasen el aprendizaje.

Recuerda que la mejor manera de enseñarle algo a tu mascota, es a través de técnicas basadas en refuerzos positivos. No utilices técnicas basadas en castigos físicos (golpes, collares de ahorque, toque con los dedos) o castigos verbales (gritos), esto daña el estado físico y emocional de tu perro, generando miedo, ansiedad, estrés y frustración, rompiendo el vínculo seguro contigo, haciendo además que pueda manifestar agresividad. Si quieres saber más técnicas adecuadas para educar a tu mascota ¡no dudes en contactarnos para poder ayudarte!

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