Mi perro tiene estrés ¿Qué hago?

Tu perrito gruñe mucho cuando alguien se le acerca, se le cae mucho el pelo, tiene estornudos o miedos irracionales ¡cuidado, puede estar estresado!.. ya que el estrés influye tanto en su comportamiento y en su salud.

Por Santi Vidal & Eli Hinojosa
www.masqueguau.com


Lo que intuíamos desde hace muchos años, la ciencia lo ha corroborado.


Entendiendo que nuestros perros son seres vivos y como tal están afectos a cualquier factor y por ello no todos los perros reaccionan de la misma forma ante un mismo factor, por ello:

  • Los perros tienen estrés (su sistema nervioso es muy parecido al nuestro, con una parte racional y otra que rige las emociones)
  • Existe una estrecha relación entre el miedo, la agresividad y el estrés.

Efectivamente, agresividad, ladridos excesivos, conductas destructivas, reactividad excesiva, ansiedad por separación, fobias, entre otras, son conductas que tienen al estrés como causa o agravante.

¡No se puede vivir sin estrés!

Atención, cuando hablamos de estrés, no siempre es algo negativo. El estrés es un mecanismo que nos da la naturaleza para afrontar las exigencias de la vida diaria. Nos permite adaptarnos a situaciones exigentes, afrontar amenazas y solucionar los problemas. Sin estrés no podríamos vivir.

¿Cuándo el estrés se convierte en un problema?

Vivir en una constante situación de estrés contribuye a problemas graves de salud, como enfermedades cardíacas, presión arterial alta, diabetes y otras enfermedades como la ansiedad.
Tomemos como ejemplo, un auto. Imaginemos que nuestro organismo es un carro.
Todos los autos necesitan un acelerador para adelantar, ir más deprisa o subir una cuesta. Pero si aceleramos demasiado y continuamente podemos malograr el motor y en el peor de los casos despistarnos.
Los perros están expuestos a constantes “acelerones”.

Es innegable que cuando incorporamos a los perros a nuestro modelo de vida pocas veces pensamos si ese modelo es el adecuado para un perro.
El estrés afecta de forma distinta a cada animal. Los hay que pese a estar expuestos a un exceso de estresores, lo gestionan muy bien, mientras que otros a la menor alteración presentan problemas.

Entonces ¿es bueno o malo el estrés?

Ni uno ni otro. Lo que debemos analizar es cómo cada perro procesa las circunstancias y situaciones que vive en su día a día. Muchos asocian el estrés con situaciones peligrosas, negativas o terribles. Pero no es así, en muchos casos los perros elevan su nivel de estrés debido a situaciones que pensamos son buenas para ellos.
¿Difícil de comprender?

Aquí les ofrecemos unos sencillos y contrastantes ejemplos:

  • Cuando vivimos día a día bajo la incertidumbre de perder o no el trabajo; cuando tenemos problemas de pareja o cuando podemos perder la casa por falta de pago, situaciones como estas incrementan el estrés en nuestro organismo. El corazón se acelera, no podemos dormir, perdemos el apetito o estamos tan sensibles al punto de que todo nos irrita.
  • Ahora, en cambio, imaginemos que nos ganamos la lotería. El corazón se acelera, estamos más eufóricos. En suma, todo puede cambiar a partir de ganar un premio porque otro tipo de estrés llegó a nuestras vidas.
    ¿Cosas “buenas o agradables” podrían estar añadiendo demasiado estrés a sus vidas?
  • Juegos. Ningún animal en la naturaleza perseguiría un millón de veces a su presa para matarla y no comérsela. Esto es lo que ocurre con los perros cuando le lanzas una y otra vez la pelota. Jugar sí, pero no en exceso.
  • Caricias, abrazos o formas de interaccionar. Con frecuencia somos bruscos, impredecibles o invasivos. ¿Crees que tus caricias le gustan a tu mascota?
  • Exceso de ejercicio. Los perros no necesitan correr mucho, más bien ahorran energía. Por lo tanto, demasiado ejercicio no es bueno.
  • Excitación inducida. ¿Quién ha venido? ¿Vamos a la calle? Lo cierto es que nos pasamos la vida sobreexcitando a los perros. De esa manera, lo único que conseguimos es estresarlos. Y pobrecillo, luego los regañamos por estar nerviosos, saltar sobre las visitas o salir a la calle tirando de la correa.
  • El miedo. Corregir y castigar puede afectar el comportamiento del perro. ¡Y es imposible separar el miedo del estrés! Cada vez que “asustamos” a un perro en mayor o menor medida añadimos estrés a su vida.
  • Otras fuentes de estrés son moverse bruscamente o con rapidez es como decirle que pasa algo y es peligroso, sino para que nos moveríamos tan rápido, y alterar su rutina.
    ¡A reducir el estrés se ha dicho!
    Si después de leer este artículo sospechas que tu mascota tiene un problema relacionado con estrés, te aconsejamos realizar cambios graduales y una intervención holística, es decir todo cuenta y no podemos intentar reducir estrés en un perro con sus emociones alteradas actuando sobre el comportamiento que muestra. Con ayuda podrás encontrar lo que ocasiona una determinada conducta hasta que cada vez aparezca menos.

Paciencia, comprensión y conocimiento son fundamentales para educar a un perro. Y todo es más fácil con un perro tranquilo. Cambia las actividades excitantes por paseos tranquilos y mucho trabajo de olfateo. Permitan e induzcan a su perro a olfatear. Pueden esparcir trocitos pequeños de comida, unos cuantos puñados por el suelo.

Entonces, observa como al olfatear empieza a auto calmarse para poder concentrarse y encontrar los trocitos. Y verás que en poco tiempo notarás y valorarás la diferencia entre un perro calmado y otro estresado.

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