¡Acostumbremos al cachorro al collar y la correa!

Esperando de llevar a nuestro cachorro a los paseos al aire libre, tendremos que acostumbrarlo al collar, a la correa e incluso en algunas opciones al bozal.

Estas experiencias deben ser vividas por el animal como momentos sumamente placenteros, por lo que deben realizarse de manera muy gradual y siempre deben estar asociadas a algo positivo para el perro.
Hay diferentes tipos de collares en el mercado. Escogiendo la correa ideal para mi perro.
Los más utilizados son las vendas, los tubulares, las muserolas y los arneses. Los dos primeros son muy similares, la única diferencia es que el tejido tubular tiende a crear menos problemas en el pelaje del animal. Estos collares no se deben atar demasiado apretados, de manera indicativa deben pasar uno o dos dedos entre el cuello del perro y el collar. Un collar demasiado apretado puede causar lesiones en la piel, inflamación traqueal, enfermedades de las glándulas salivales, problemas de asfixia. Por otro lado, un collar demasiado ancho no da la seguridad de tener un control total del perro que, retorciéndose, puede ser capaz de liberarse y escapar.

Poner y sacar
Independientemente del tipo de collar que elija adoptar, es importante acostumbrar al animal, presentárselo al perro y ponérselo en circunstancias agradables, por ejemplo, durante el juego, los abrazos o las comidas. De esta manera el perro estará concentrado en hacer algo interesante y no se distraerá con algo extraño alrededor del cuello. Después de comer, jugar o acurrucarse, se le quitará el collar. Al cabo de unos días puedes empezar a hacer que el cachorro lleve el collar y distraerlo con algo que le llame la atención, como la pelota. Nuevamente, déjelo en él solo por unos minutos y luego quítelo. Cuantas más veces al día se haga este ejercicio, más rápido aprenderá el cachorro. Poco a poco necesitamos ir aumentando el tiempo en el que llevar el collar al perro.

No juegues con la correa
Una vez que el perro se haya acostumbrado al collar, puedes colocarle la correa y dejarlo colgando unos segundos. A partir de ahí, puedes empezar a caminar por la casa sujetando al perro por la correa, aumentando progresivamente los tiempos de ejercicio y premiando siempre al perro si se comporta correctamente. Es importante evitar el uso de la correa como una herramienta de juego (sin empujar y tirar) o como castigo.

Con estos primeros consejos, muy básico, el cachorro irá acostumbrándose siempre más a su collar y lo tomara con más facilidad las veces que iniciaran a llevarlo a la calle.

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