El juego, más que diversión

Por Planeta Mascota

UN ESTADO MENTAL

Para los perros, el juego es la forma más natural de aprender porque tiene un contexto social único: es divertido y siempre voluntario. Además es autogratificante.

 

Por Francisco García
Educador Canino en Perú
Director Psicología Canina Perú

 

Un cachorro aprende de su madre y hermanos los comportamientos que van a formar parte de su repertorio de conductas de adulto, e incluso ya mayores sigue siendo el mejor método de enseñanza.

El juego es la única actividad social en donde las diferencias y asimetrías son neutralizadas para que haya equidad. Aquí cabe la regla de oro: “Haz a los demás lo que quieras de los demás para ti”.  Por lo que los requisitos del juego son: seguridad emocional y ambiente familiar.

Se requiere confianza mutua, empatía, autocontrol y justicia. El juego los alienta a ser considerados. Es hermoso ver como negocian esas interacciones sociales cuando corren o se persiguen.

La ciencia considera el juego no solo como una actividad, sino como un estado mental.

La motivación para ciertos tipos de comportamientos durante el juego es diferente de la motivación para el mismo comportamiento fuera del contexto de juego. Por ejemplo, durante el juego de predación no existe una presa real. Ni el predador ni la presa corren a su máxima velocidad, como sería en la vida real.

En conclusión, el juego es esencial para que un cachorro se desarrolle de manera equilibrada. Y en lo que respecta a educar a un perro adulto, las técnicas y el conocimiento adecuados empleados mediante el juego serán la mejor manera de enseñarle.

¡Al fin y al cabo… aprender debe ser divertido!

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