Cuando hay decisiones difíciles que tomar…

Por Planeta Mascota

La Eutanasia

 

La pérdida de un ser querido duele, y duele mucho. Y ese sentimiento también alcanza a nuestras mascotas, cuando las perdemos repentinamente como resultado de una enfermedad o accidente, y peor aun cuando tenemos que tomar la difícil decisión de la eutanasia.

 

Artículo publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 31

 

La eutanasia es una palabra de origen griego que puede interpretarse algo así como “buena muerte”. El diccionario la define como la acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él. 

Los seres humanos solemos decir que tenemos la vida por delante, los perros, en cambio, tienen una expectativa de vida de unos 13 a 15 años. Por ello, el tiempo que pasamos a su lado es valioso.

 

 

Entonces, cuando se enferman por causas traumáticas o patológicas que no dejan otra posibilidad de elección, la eutanasia aparece ante nosotros, enfrentándonos a una difícil decisión de índole no solo afectiva, sino también moral. Tomar la decisión de practicar la eutanasia a nuestra mascota nunca es sencillo; pero en ocasiones es el favor más bonito y bondadoso que podemos hacerle, cuando está muy enfermo o tan herido que su calidad de vida nunca volverá a ser buena o aceptable como antes, y, además, conviene hablarla con el veterinario. No hay que tener miedo de visitar al veterinario. Esta conversación con él, debe abarcar cuestiones como si el perro o gato puede comer, beber, dormir y moverse con una comodidad razonable o no. También hay que valorar si el animal responde cuando se está cerca de él o se muestra feliz de vernos. Los veterinarios explican que una imposibilidad persistente e incurable para comer, los vómitos constantes, un dolor no tratable, así como la incapacidad de respirar con normalidad son señales que avisan que la eutanasia debería ser considerada y que ha podido llegar el momento de decirle adiós a nuestra mascota.

En estas líneas es importante tener en claro que la eutanasia no conlleva ningún dolor físico para el animal y que todo ocurre dentro de un contexto profesional para hacer que la muerte de nuestra mascota transcurra de la forma menos traumática para todos. A menudo, la eutanasia para las mascotas se lleva a cabo por medio de la inyección de una droga que provoca la muerte. Primero, su veterinario puede administrar un tranquilizante para relajar a su mascota. … La muerte es rápida y sin dolor.

No obstante, la eutanasia no debe ser considerada como la solución que nos libera de un problema, de los gastos médicos o de la responsabilidad de cuidar a nuestra mascota enferma porque afecta nuestra rutina diaria. No es así de fácil, sino dónde queda nuestra responsabilidad? ¿Qué mensaje les estamos dando a nuestros hijos? ¿La mascota que se enferma es un problema y nos deshacemos de ella??!!!

La eutanasia es una elección dolorosa. Por eso, el veterinario es el único profesional capaz de explicarnos las condiciones físicas en las que se encuentra nuestra mascota y que podrían justificar la decisión de darle un descanso digno y respetuoso, rodeada de amor.

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