Las mascotas y el dolor de espalda

Por Planeta Mascota

Si alguna vez ha tenido un dolor de espalda, sabe cómo duele. Pues bien, a su mascota también le puede doler la espalda, y mucho.

 

Por Dra. Cynthia G. Portilla Calderón 
CMVP 7834                                                 
Dr. Luis Alberto Iturrizaga Murrieta
CMVP 7392
Veterinaria PETIT

 

Artículo publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 24

 

El dolor de espalda se debe a un estrechamiento del espacio entre las vértebras, el cual al comprimir los nervios que pasan a través de ellas provoca el dolor. El dolor de espalda es una enfermedad que puede provocar hasta parálisis.

Las razas más propensas a sufrir de dolor de espalda son aquellas de tronco largo como el basset hound y el dachshund, entre otras.

El dolor de espalda puede ser ocasionado por algún trauma, obesidad, edad avanzada o malos hábitos como, por ejemplo, meterse debajo de la cama o muebles muy bajos con frecuencia.

Conociendo los síntomas

Los síntomas son muy variados. La mascota puede presentar una curvatura en la espalda, problemas o debilidad al caminar, cabeza caída e incluso problemas para orinar o defecar, todo depende del área en donde se  encuentre la lesión. También puede aullar o gritar cuando se le carga o debido al dolor se niega a levantarse.

Cómo puede ayudar a su mascota

  1. Evite la obesidad y el sedentarismo
    Su mascota debe practicar ejercicio regular, como caminatas, y comer alimento balanceado, de acuerdo a su edad y tamaño. 
  1. Evite que salte de los muebles, evite el juego brusco, etcétera…
    Tenga cuidado con las escaleras, no es conveniente que su mascota las suba y baje a cada rato, todo exceso puede ser malo. Evite el juego brusco, saltar de sillas o muebles muy altos o jugar o esconderse debajo de muebles muy bajos que la obligan a hacer demasiado esfuerzo con la columna.

Lleve a su mascota al veterinario, solo un profesional podrá determinar el grado de sensibilidad y los reflejos en sus extremidades. El dolor de espalda  puede descartarse con una placa radiográfica o en algunos casos con una resonancia o tomografía computarizada. Los tratamientos van desde fisioterapia, acupuntura, medicación hasta cirugía.

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