La enfermedad que afecta el sistema nervioso del perro.

Por Planeta Mascota

La Encefalopatía Hepática

 

Por Dra. Rosario del Pilar Pizarro Cruz

Veterinaria Caringvet

C.M.V.P. 7052

 

Artículo publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 17

 

¿Qué es la encefalopatía hepática?

El hígado es la glándula más grande del organismo y entre sus funciones produce bilis y albumina (una proteína de la sangre), desintoxica de las drogas y otros químicos, como el amonio. Al respecto, la encefalopatía hepática es un desorden metabólico que afecta el sistema nervioso central y la causa está en la acumulación de amonio en el sistema nervioso debido a la incapacidad del hígado de liberar esa sustancia del cuerpo.

¿A qué se debe esta enfermedad?

Por lo general, las causas que predisponen el desarrollo de esta enfermedad son congénitas o por insuficiencia hepática repentina (aguda). Puede ser inducida por drogas, toxinas o infección, alcalosis (altos niveles de alcalinidad en la sangre), algunos sedantes y anestésicos, tetraciclina y antihistamínicos, bajo potasio sanguíneo, hemorragia al intestino, las transfusiones e infecciones, entre otras.

¿Cuáles son los síntomas?

Entre los síntomas más comunes, la encefalopatía hepática se caracteriza por: el perro da vueltas en círculos, se desorienta, de repente se torna agresivo, no tiene apetito, orina más o no orina, tiene más sed, vomita y saliva en exceso.

¿Y cómo se diagnostica la Encefalopatía Hepática? 

Con un historial detallado de la salud de su perro, el veterinario realizará un examen físico completo y otros exámenes de rutina como: hemograma completo, perfil bioquímico, un panel de electrolitos y un urianálisis para descartar otras causas de la enfermedad. Gracias a los exámenes de sangre, el veterinario podrá confirmar o descartar la alteración de la función hepática.
Asimismo, las radiografías y los ultrasonidos permitirán examinar visualmente el hígado porque su apariencia cambia con ciertas enfermedades. De ser el caso, el veterinario puede tomar una muestra del hígado por aspiración o biopsia para obtener un diagnóstico exacto. En la mayoría de los casos, la mascota deberá ser hospitalizada y su dieta deberá ser la adecuada para una enfermedad hepática o renal.

 

 

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