La mascota defendiéndose de la pandemia

Por planetamascota
(parte 1 el gato)

 

Sin duda, en esta época, tan particular con el COVID 19, que está poniendo de cabeza al mundo, mucha gente está experimentando situaciones muy particulares, que sin dudas nunca había tenido que preocuparse, como ansia, estrés, inseguridad y mucho más.

¿Y nuestra mascota?

¿Cómo le ira en esta situación?

Como nos pasa a nosotros, nuestras mascotas también experimentan situaciones como el malestar que, a la larga, puede convertirse en un verdadero trastorno, malestar, incluso grave, hasta convertirse en enfermedad, en algunos casos.

Bloqueo para nosotros y para ellos

El aislamiento social al que nos hemos visto obligados, no ha tenido graves repercusiones solo para los humanos, sino también para nuestros animales.

Hay que decir que existe una gran diferencia entre cómo los perros percibieron este período en particular en comparación con los gatos. Para los primeros podemos definirlo como una oportunidad, mientras que para los gatos es un problema. Veamos por qué.

El gato

Normalmente, el gato decide qué grado de interacción quiere tener con su familia de humanos.

En este período se vieron obligados a soportar una mayor concentración de familiares en su entorno y sobre todo durante un tiempo prolongado, con el consiguiente reparto de espacios y una mayor solicitud de interacción por parte del propietario.

Peor en el caso de los niños dispuestos a invadir su espacio vital. Cambió también en los ritmos de sueño, en los hábitos alimenticios, con cambios en el tiempo y frecuencia de administración de los mismos y consecuente fuerte estrés con aumento del malestar social.

Situaciones como estas hacen que el gato se ponga más nervioso y por lo tanto más propenso a cambiar sus actitudes. Como: hacer tirones, burlarse, tendernos una emboscada a nosotros u otros animales en la casa, tener problemas para orinar, orinar en lugares inadecuados y no usar su caja de arena. En estos casos, el malestar se convierte en trastorno.

El estrés y la micción inadecuada pueden desencadenar cistitis por estrés o podemos encontrar que comienzan a lamerse compulsivamente, lo que lleva a la llamada dermatitis por lamido.

Entonces aquí vamos de «desorden» a «enfermedad».

¿Qué hacer en estos casos?

  • En primer lugar, reduzca las molestias lo antes posible.
  • Respete las áreas de descanso del gato.
  • Asegurarse de que tenga rutas de escape (refugiarse en el armario o subir a un estante).
  • Regularizar sus comidas, no modificando sus hábitos alimenticios tanto en calidad como en cantidad, evitando aumentar las cantidades de alimentos. Mas comida, para que se quede más tranquilo, no sirve. Solo se engordará y podrán llegar diferentes problemas, más complicados da solucionar (diabetes, cistitis, enfermedad hepática grave, etc.).
  • Incrementar las posibilidades de más juego colocando, por ejemplo, cajas con entretenimiento en su interior (pelotas, corchos y algunas golosinas) para estimular la «caza»;
  • Enriquezca el ambiente con postes de rascado colocados cerca del lugar donde descansa;
  • No restrinja el acceso a otras habitaciones de la casa.
  • Finalmente respete su deseo de aislamiento sin ir a buscarlo para abrazarlo continuamente a menos que lo solicite.
  • Si es necesario, siguiendo el consejo del veterinario, se pueden administrar nutracéticos y feromonas.

 

Mañana la segunda parte, no te la pierda.

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