¿Por qué mi perro me ataca?

Por planetamascota

La agresividad hacia los miembros de la familia

Solemos pensar que nuestro propio perro jamás nos debe atacar o intentar morder, pero ¿sabías que sí hay algunas razones por las que esto puede suceder?

 

Patricia Godo Soto 
CMVP 9929 
COGNIVET – Etología Canina y Felina
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La agresividad es una conducta que se puede manifestar en nuestros perros por muchas razones. Es una forma de comunicación que los perros, de ser necesario, utilizarán para defenderse (aquí la base motivacional puede ser miedo o estrés), para terminar un conflicto (cuando algo no les gusta, pueden intentar morder para terminar con esa situación), para defender su territorio (ante el ingreso de una amenaza a su zona, por ejemplo), entre otras causas. Pero ¿por qué sucede hacia los propietarios? ¿Es que acaso nos intentan dominar? No, no nos intentan dominar ni mucho menos.

Si tu perro nunca te había mordido o no habías notado signos de agresión hacia tu persona antes y está sucediendo ahora, lo primero que debemos pensar es que nuestra mascota puede estar teniendo un dolor o molestia (problema médico), que hace que sus umbrales de tolerancia disminuyan y se encuentre irritable. Podría tratarse desde una infección de oídos (otitis) o problemas de alergia, hasta un problema articular u óseo, incluso una infección en curso. Es importante que podamos observar todas las conductas de nuestra mascota, y tomar en cuenta no solo la agresividad irritativa por dolor hacia los propietarios, sino también otros signos como problemas al caminar, rascarse demasiado o piel rojiza, falta de apetito, decaimiento, para que sea atendido rápidamente por un médico veterinario.

Existen otras razones por las cuales nuestro perro puede manifestar agresividad hacia los miembros de la familia, y es cuando les generamos conflicto social. Aquí el perro usualmente tiene como base emocional miedo o estrés, reaccionando ante mensajes visuales o verbales del dueño, que para el perro son amenazantes (uso de castigos físicos o verbales para educar o corregir) o los confunde (un miembro de la familia le deja subir al sillón, y otro lo baja gritándole, por ejemplo). Esto variará entre diferentes individuos, y mucho tiene que ver el temperamento de la mascota, las experiencias vividas previamente, y la relación dueño-mascota o el tipo de vínculo que tengan. No todos los perros reaccionarán de la misma manera en los diferentes contextos a los que se exponen, recordemos que hay un factor individual por cada mascota (sí, incluso si son hermanos de la misma camada), pero estos problemas suelen compartir escenarios similares.

Entonces, ¿No es más fácil demostrarle a la mascota quien manda o quien es el “alfa” y dominarlo? NO. La agresión hacia los miembros de la familia no tiene nada que ver con la “dominancia” o el estado social (y pocos problemas conductuales tienen que ver con eso a decir verdad). El concepto de dominancia o “ser el alfa” es un concepto erróneo que muchos tienen, lo cual puede llevar a realizar estrategias de tratamiento inadecuadas e incluso empeorar la conducta agresiva. Utilizar técnicas de confrontación o basadas en intimidación, haciéndose notar como “el dominante” o “alfa” (castigo físico o verbal, por ejemplo) solo aumentará la ansiedad y miedo de tu mascota, haciendo que las agresiones ocurran en mayor frecuencia, e incluso, con más intensidad.

Por lo tanto, ante todo es importante identificar por qué tu mascota está manifestando conductas agresivas hacia los miembros de la familia, para poder abordar el problema de la mejor forma posible.

¿Es por dolor? El dolor o molestia constante, puede hacer que tu perro no responda o tolere los estímulos diarios de la misma forma que siempre. Recordemos que hay cambios de conducta asociados al dolor (enfermedad), como baja de apetito, menor actividad, agresividad, entre otros. Es ideal que puedas llevar a tu perro al veterinario para poder determinar si la causa subyacente de esta conducta agresiva es un problema médico.

¿Es por miedo? Por ejemplo, si lo castigaste verbalmente o físicamente en un momento, tu mascota para anticipar el castigo la próxima vez decide enfrentar el conflicto y gruñirte, ladrarte o morderte, para defenderse ante la posible amenaza. No utilices técnicas aversivas para educarlo o corregirlo, hay abordajes más positivos que funcionan mejor y no se exponen a ser agredidos, cuidando el bienestar físico y emocional de la mascota.

¿Es por estrés? Por ejemplo, puede ocurrir que ese día lo bañaste, y no lo sacaste a pasear (tal vez para que no se ensucie), y cuando lo fuiste a acariciar en su cama por la noche, volteó y te intentó morder. Aquí probablemente el umbral de tolerancia de tu mascota disminuyó demasiado con todos los eventos estresantes del día, y tu acercamiento y caricia en su zona de descanso fue la gota que derramó el vaso. Trata de realizar las manipulaciones que debes hacer (baño por ejemplo) de la manera menos estresante posible, poco a poco y utilizando premios es una buena opción. Además, trata siempre de respetar la rutina diaria de tu perro, ellos están más tranquilos cuando predicen lo que va a pasar y ocurre (horarios de comida, paseo, juego y descanso, por ejemplo).

¿Es por conflicto social? Por ejemplo, tú lo dejas subir a la cama, pero a papá no le gusta, y cada vez que lo ve en la cama lo asusta con un periódico o le grita para bajarlo. Tu mascota no entiende por qué a veces sí puede estar en la cama y a veces no (como nosotros que podemos entender las razones de papá tal vez), así que en un intento por mantener la permisividad que algún miembro de la familia le dio, intentará detener el conflicto social y gruñirá, ladrará o morderá a papá la próxima vez que venga a espantarlo con el periódico. Es importante que nuestro perro reciba los mismos mensajes por parte de todos los miembros de la familia, así que lo ideal es que primero nos pongamos de acuerdo sobre la permisividad que tendrá nuestro fiel amigo en casa, para así evitar los conflictos sociales y las agresiones por esta razón.

Recordemos una vez más que no todos los casos se abordarán de la misma manera, aun si comparten el mismo diagnóstico. Es ideal hacer una evaluación individual de la mascota, tomar todos los factores en cuenta (consulta etológica) y determinar cuál es el mejor plan de tratamiento o terapia para la mascota.

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1 comentarios

¿Y se mi gato se pone rebelde? | PlanetaMascota 28 de septiembre de 2020 - 19:01

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