El mastín napolitano. Un grande y noble de corazón

Por planetamascota

Quien no ha visto un mastín napolitano, prepárese para sorprenderse. Un mastín es un espectáculo para los ojos. Genera admiración por su inmensidad y singular belleza, y en otros casos no, aunque lo mejor sería emplear la palabra respeto porque eso es lo que inspira.

Por Percy Salas Romainville.

Propietario del Criadero Di Saroma.

El mastín napolitano es muy inteligente, un grandote de noble personalidad. Generoso con los niños, aunque por su tamaño es muy importante que un adulto supervise sus juegos porque sin proponérselo podría dañarlos. Lógicamente, tampoco es un perro con el que los pequeños deban pasear solos. Esta no es una raza para personas sedentarias. Es la mascota para una familia experimentada y consciente de la responsabilidad que va a asumir por muchos años, a cambio de fidelidad y amor.

El mastín es capaz de defender hasta la muerte a su familia humana. Insistimos, es una raza solo para personas experimentadas y apasionadas que saben cómo manejar a un perro grande y fuerte, vale decir, con autoridad. Estos ejemplares necesitan de una buena socialización, necesitan ser educados en lo que respecta a su relación con los extraños y otros animales. Esta socialización requiere por lo general de entrenamiento profesional y una conducción firme porque de lo contrario puede volverse sobreprotector.

Su familia humana deberá tener mucha paciencia, como con otras razas, porque la va a necesitar, ya que además de babear un poco cuando se agita y roncar, por su tamaño va a romper cosas en casa mientras juega. A saber, los adultos pasan la mayor parte del día descansando, en tanto que los cachorros son activos, curiosos y torpes.

¿Que si son agresivos? Al respecto se han tejido muchas historias que no son ciertas. El mastín napolitano no ataca sin razón, pero si lo provocan va a defenderse. Solo los irresponsables podrían entrenarlo para atacar y eso confundiría la verdadera naturaleza de su raza.

El mastín napolitano es un excelente perro guardián que protegerá su territorio y nunca dejará que ningún desconocido penetre sus dominios. Es a la vez, una mascota inteligente que gusta de la compañía de su familia humana. 

Algo de historia

El mastín napolitano es una de las razas más antiguas, su origen se remonta a unos 2000 años atrás. Se tienen evidencias de su presencia como perro de combate en la antigua Roma, acompañando incluso al mismísimo Alejandro Magno en sus conquistas por el año 356 a.C.

Su primera aparición fue en una exposición canina en Nápoles, en el año 1946. Hoy por hoy, los criadores se han encargado de devolver a esta raza su popularidad.

Descripción

Origen: Italia.

Utilización: Protección y Perro guardián.

Clasificación FCI:

Grupo 2 Perros pinscher y schnauzer, molosoides, perros de montaña y boyeros suizos.

Sección 2.1 molosoides, tipo dogo.

Sin prueba de trabajo.

Altura:

Machos de 65 a 75 cm aprox.

Hembras de 60 a 68 cm aprox.

Peso:

Machos de 60 a 70 kg aprox.

Hembras de 50 a 60 kg aprox.

Expectativa de vida:

De 8 a 10 años aprox.

 

Características

El mastín napolitano es un moloso de gran tamaño, con un volumen impactante, es un perro rectangular de patas fuertes y musculosas. Es un braquicéfalo de grandes mandíbulas, dentadura completa, mordida en tijera y un cuello muy musculoso. La parte superior de su cabeza debe ser casi plana, dando la apariencia de un cuadrado visto desde arriba.

La piel del mastín tiene unas arrugas muy peculiares, arrugas gruesas que no interfieren en su visión, olfato o mordida. Estas arrugas no deben ser excesivas; ese es el gran error que cometen muchos criadores. Por lo que la gente debe saber que “no es mejor mastín el más arrugado”. Estos ejemplares pueden ser de cuatro colores: gris (el más común), negro, leonado y el rojo o caoba. También se aceptan cualquiera de estos colores en versión atigrada. Y sus uñas deben ser preferentemente negras.

Alimentación

Debería consumir alimento superpremium, rico en proteínas y grasas, al menos los primeros 12 meses de vida para alcanzar un desarrollo óptimo. De cachorro hasta los 5 meses de edad será importante darle sus alimentos en tres raciones durante el día. Luego darle dos raciones diarias hasta los 9 meses y en adelante, una ración al día.

Es preferible darle su ración por la noche para que descanse y no juegue porque podría sufrir de torsión gástrica, una afección propia de razas grandes.

Es muy importante evitar la obesidad, sobre todo cuando es cachorro. Esto puede ser perjudicial para sus ligamentos y articulaciones que son débiles en etapa de desarrollo.

 

Tenencia

La socialización del mastín napolitano debe empezar desde cachorro. Pese a ser una raza grande, no necesita grandes espacios, pero si el suficiente para hacer pequeñas rondas y jugar.

Durante sus primeros nueve meses de vida no es conveniente el ejercicio en exceso, solo hay que dejar que corra o salte lo que quiera para no perjudicar su salud. Si vive en una casa es muy importante sacarlo al menos dos veces al día. Es un perro muy protector, leal y equilibrado.

 

El ABC del mastín
 1.   Inteligencia. Le cuesta aprender algunos comandos.
2.   Olfato. No es de los mejores.
3.   Se recomienda bañarlo con frecuencia, aun si vive dentro de casa.
4.   No bota mucho pelo en etapa de muda.
5.   No suele ser muy limpio.
6.   No ladra mucho ni aúlla.
7.   Es territorial. Desconfiado con extraños y celoso de su propiedad.
8.   Es excelente con los niños, más si crece con ellos.
9.   No es muy amigable con otros perros.
10. Ama la compañía.

 

 

Entrevista con Percy Salas Romainville.
Propietario del Criadero Di Saroma.

Teléfono: 980040135

Correo Electrónico: saroma1973@hotmail.com

Facebook: https://www.facebook.com/disaroma/

El principio fundamental que debe regir en un criador profesional es uno: “El amor por la vida y bienestar de los animales”. Sin esto la crianza responsable no existe. 

El criadero Di Saroma

Donde el mastín napolitano es rey

¿Qué te llevó a convertirte en criador profesional? ¿Estudias, te preparas o solo basta el entusiasmo?

En realidad, el título de criador profesional no existe, es un adjetivo que uno va recibiendo como resultado de una trayectoria seria y responsable en el campo de la crianza. Un criador responsable vela por la vida y bienestar tanto de un cachorro de exposición como del que no reúne los estándares que la raza exige. En el caso de los cachorros que no van a exposición, un criador responsable evitará que se reproduzca y eso no significa quitarle la vida, sino que se encargará de encontrarle un buen hogar. Un criador responsable debe capacitarse constantemente. Todo aquel que quiera seguir este camino debería seguir un curso de Cinología en el Kennel Club Peruano, este curso es el ABC de la ciencia que gira en torno al perro.

¿Por qué elegiste al mastín napolitano?

Desde pequeño, recuerdo haber sentido una atracción especial por los animales. Cuando visitábamos a la familia siempre terminaba jugando con el perro de la casa. La conducta animal me ha interesado mucho, tanto que podía pasarme horas observando como un perro se divertía o interactuaba con otros congéneres hasta que un día vi un mastín napolitano y me dije, esta es mi raza favorita. Me fascinó su color gris azulado brillante y la profundidad y fuerza de su mirada.

El mastín es un perro muy grande, de patas gruesas y sólidas con una cabeza diferente a la de cualquier otro perro. Esa mezcla de músculos y pliegues me hablaban de su duro pasado y su evolución a través del tiempo. Y desde ese entonces, investigué y leí cuánta revista llegaba a mis manos, asistí a conversatorios hasta que llegué al Kennel Club Peruano, donde al fin encontré una institución que me podía dar la información que buscaba, y no solo eso, sino que encontré a un grupo de personas tan eruditas como profesionales del mundo canino.

Cuando pregunté en el Kennel Club por un mastín napolitano, me dijeron, no una, sino varias veces, “habla con Maniero”. El ingeniero Ermanno Maniero Trovatti, me recibió amablemente en su casa, aún recuerdo esa taza de café y aquella primera charla en la que terminó de convencerme de que el mastín napolitano era para mí y viceversa. Aquel día comenzó una gran amistad que nos uniría por más de 25 años. Ermanno Maniero fue mi mentor en el mundo canino.

Y después de tantas competiciones y premios, ¿Qué es lo que te ha dado más satisfacción? 

Hace unos años, hubiera respondido que un título importante ganado con uno mis perros en algún país del mundo. Sin embargo, hoy me doy cuenta de que la mayor satisfacción de un criador es sentir pasión, es hacer las cosas correcta y honestamente. Es enorgullecerte por ese cachorro que trajiste al mundo para verlo convertirse en un campeón.

En un futuro próximo, ¿Qué planes tienes para tu criadero?

Por ahora, estoy enfocado en mejorar la salud del mastín napolitano. Quisiera equivocarme, pero nuestra raza ha caído en manos de irresponsables que por unas monedas han creado un hipertipo perjudicial. Sin estudios ni información veraz, no se dan cuenta del daño terrible que le están haciendo al animal y a la raza. Se están olvidando de su bienestar.

Hoy más que nunca, estoy abocado en que mis ejemplares crezcan sanos, longevos, bellos, útiles y encuentren hogares responsables, donde se conviertan en parte de la familia.

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