¿Cómo elegir el rascador para mi gato?

Por Planeta Mascota

Los rasguños sobre nuestros sillones y otros objetos del hogar son motivo de consulta frecuente en las conductas problemáticas de nuestros felinos. En algunos casos se deben a que no estamos eligiendo el rascador adecuado para ellos o tal vez hay algo en sus características que lo hacen menos atractivo para rasguñar. Descubre en este artículo que factores debes considerar para darle el rascador ideal a tu gatuno.

 

 

Bach M.V. Luis Antonio Buitrón Ramírez
Asesor en Etología Canina y Felina
Telf.: 931773179
cognivet@gmail.com

 

El rascado es una conducta natural y una necesidad que debemos satisfacer como tutores de nuestros gatunos. Recordemos que en la naturaleza los felinos cuentan con árboles, troncos y otras superficies que utilizan para dejar sus marcas. Estas marcas tienen un doble mensaje, por un lado, indicarle al resto de felinos que en esa zona hay un gato y también dejar un olor (feromona) que sirve para complementar la marca visual. De esta manera nuestro gato se comunica con otros gatos, de ahí la importancia de tener y elegir un buen rascador que satisfaga la necesidad conductual de rascado y al mismo evite que muestre esta conducta sobre superficies inadecuadas (sofá, sillones, tapetes, alfombras).

1) Ubicación estratégica

El rascador deberá estar ubicado en una zona que el gato utilice con frecuencia. Puede ser al costado de los sillones o ventanas, pegado a una pared para darle más soporte, o en las esquinas de la casa. De esta manera, ni bien tu gato se despierte podrá estirarse plácidamente y rasguñar su rascador que está en la zona en la cual transita.

2) Vertical vs Horizontal

 

La recomendación general es ofrecerle un rascador vertical, fijo y estable, de al menos 60-80 cm de altura. Los rascadores que se tambalean, colgantes o que tienen depresiones no suelen ser del gusto del gato, debido a que no pueden estirarse en su totalidad y el espacio para rasguñar es limitado. De igual manera, a algunos no les gusta rasguñar en superficies verticales y prefieren hacerlo en rascadores horizontales o tapetes. En este punto, los factores y preferencias individuales juegan un rol muy importante y debemos descubrir las preferencias de nuestro gatuno

3) ¿Soguilla o cartón?

 

Los rascadores convencionales suelen de ser soguilla, sin embargo, a algunos gatos no les gusta esta textura. Esto lo iremos descubriendo poco a poco en la convivencia diaria, pero podemos adelantarnos a ello ofreciendo un rascador con soguilla y otro de cartón, para determinar en cual de los dos le gusta rasguñar más. En el caso de la soguilla, esta puede ser dispuesta en forma horizontal (continua) o vertical, la idea es que el gato puede dejar una marca visible al rasguña. Por ello, los rascadores de soguilla de mayor grosor no son muy usados por algunos gatos, debido a que les es difícil dejar una marca y porque puede resultarles incómodo cuando realizan la conducta.

4) Número adecuado

Si tenemos más de un gato en el hogar, deberemos seguir la regla de oro “número de rascadores = número de grupos sociales + 1”. Si tienes en casa 3-4 gatos y sólo un rascador, tal vez esa sea la razón por la cual prefieren utilizar tu sillón o alfombra. De igual manera, si los gatos en el hogar no se llevan bien, evitarán usar un recurso para no propiciar una pelea. Por ello, los rascadores deberán muy bien distribuidos, ofreciéndoles a cada uno la opción de rasguñar sin que se expongan a un conflicto social.

5) Mantenimiento

Los rascadores no son eternos, por lo que debemos estar pendientes a su mantenimiento continuo. Revisar una vez al mes si la soguilla está muy desgastada, si el cartón ya está totalmente destruido y no queda superficie para rasguñar, si la base del rascador se tambalea o si hay algo en su estructura que no facilita el rascado.

Si tenemos en cuenta estas recomendaciones, podremos elegir el rascador ideal según las preferencias individuales, número de gatos y relaciones sociales en el hogar. Cada gato es diferente y debemos aprender a conocerlos para satisfacer sus necesidades conductual y reforzar el bienestar emocional.

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