¡Mi perro tiene estrés! ¿Qué??!

Por Planeta Mascota
¿Sorprendidos? Todavía hoy mucha gente se sorprende, y mucho más de que el estrés influya tanto en el comportamiento y salud de su mascota. Conozcamos las señales y cómo ayudar a nuestras mascotas a vivir en bienestar.

 

Por Santi Vidal & Eli Hinojosa
www.masqueguau.com 

Artículo publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 43

Como educadores caninos, en todos estos años, nunca hemos recibido consultas sobre perros que saludan tranquilos o que no saltan sobre las personas. Tampoco nos han consultado sobre los que no rompen cosas o que no ladran demasiado. Ni mucho menos por aquel que no muerde a otros perros o por qué otro se queda tranquilo en casa.

Lo que intuíamos desde hace muchos años, la ciencia lo ha corroborado:

  • Los perros tienen estrés (su sistema nervioso es muy parecido al nuestro, con una parte racional y otra que rige las emociones) y
  • Existe una estrecha relación entre el miedo, la agresividad y el estrés.

Efectivamente, agresividad, ladridos excesivos, conductas destructivas, reactividad excesiva, ansiedad por separación, fobias, entre otras, son conductas que tienen al estrés como causa o agravante.

El perro bueno no es el perro adiestrado o educado,

el perro bueno es el perro tranquilo.

¡No se puede vivir sin estrés!

Atención, cuando hablamos de estrés, no siempre es algo negativo. El estrés es un mecanismo que nos da la naturaleza para afrontar las exigencias de la vida diaria. Nos permite adaptarnos a situaciones exigentes, afrontar los miedos y solucionar los problemas. Sin estrés no podríamos vivir.

¿Cuándo el estrés se convierte en un problema? Tomemos como ejemplo, un auto. Imaginemos que nuestro organismo es un carro.

Todos los autos necesitan un acelerador para adelantar, ir más deprisa o subir una cuesta. Pero si aceleramos demasiado y continuamente podemos malograr el motor y en el peor de los casos despistarnos.

Los perros están siendo constantemente expuestos a “acelerones”. Es innegable que cuando incorporamos a los perros a nuestro modelo de vida pocas veces pensamos si ese modelo es el adecuado para un perro.

El estrés afecta de forma distinta a cada animal. Los hay que pese a estar expuestos a un exceso de estresores, lo gestionan muy bien, mientras que otros a la menor alteración presentan problemas.

¿Estrés bueno, estrés malo?

Ni uno ni otro. Lo que debemos analizar es como cada perro procesa las circunstancias y situaciones que vive en su día a día. Muchos asocian el estrés con situaciones peligrosas, negativas o terribles. Pero no es así, en muchos casos los perros elevan su nivel de estrés debido a situaciones que pensamos son buenas para ellos.

¿Difícil de comprender? Aquí les ofrecemos unos sencillos y contrastantes ejemplos. Cuando vivimos día a día bajo la incertidumbre de perder o no el trabajo; cuando tenemos problemas de pareja o cuando podemos perder la casa por falta de pago, situaciones como estas incrementan el estrés en nuestro organismo. El corazón se acelera, no podemos dormir, perdemos el apetito o estamos tan sensibles al punto de que todo nos irrita.

Ahora, en cambio, imaginemos que nos ganamos la lotería. El corazón se acelera, estamos más eufóricos. En suma, todo puede cambiar a partir de ganar un premio porque otro tipo de estrés llegó a nuestras vidas.

En el caso de nuestras mascotas, cosas “buenas o agradables” podrían estar añadiendo demasiado estrés a sus vidas. Veamos:

  • Juegos. Ningún animal en la naturaleza perseguiría un millón de veces a su presa para matarla y no comérsela. Esto es lo que ocurre con los perros cuando le lanzas una y otra vez la pelota. Jugar sí, pero no en exceso.
  • Caricias, abrazos o formas de interaccionar. Con frecuencia somos bruscos, impredecibles o invasivos. ¿Crees que tus caricias le gustan a tu mascota?
  • Exceso de ejercicio. Los perros no necesitan correr mucho, más bien ahorran energía. Por lo tanto, demasiado ejercicio no es bueno.
  • Excitación inducida. ¿Quién ha venido? ¿Vamos a la calle? Lo cierto es que nos pasamos la vida sobreexcitando a los perros. De esa manera, lo único que conseguimos es estresarlos. Y pobrecillo, luego los regañamos por estar nerviosos, saltar sobre las visitas o salir a la calle tirando de la correa.
  • El miedo. Corregir y castigar puede afectar el comportamiento del perro. ¡Y es imposible separar el miedo del estrés! Cada vez que “asustamos” a un perro en mayor o menor medida añadimos estrés a su vida.
  • Otras fuentes de estrés son moverse bruscamente o con rapidez es como decirle que pasa algo y es peligroso, sino para que nos moveríamos tan rápido, y alterar su rutina.

¡A reducir el estrés se ha dicho!

Si después de leer este articulo sospechas que tu mascota tiene un problema relacionado con estrés, te aconsejamos realizar cambios graduales y una intervención holística, es decir todo cuenta y no podemos intentar reducir estrés en un perro con sus emociones alteradas actuando sobre el comportamiento que muestra. Con ayuda podrás encontrar lo que ocasiona una determinada conducta hasta que cada vez aparezca menos.

Paciencia, comprensión y conocimiento son fundamentales para educar a un perro. Y todo es más fácil con un perro tranquilo. Cambia las actividades excitantes por paseos tranquilos y mucho trabajo de olfateo. Permitan e induzcan a su perro a olfatear. Pueden esparcir trocitos pequeños de comida, unos cuantos puñados por el suelo. Entonces, observa como al olfatear empieza a autocalmarse para poder concentrarse y encontrar los trocitos. Y verás que en poco tiempo notarás y valorarás la diferencia entre un perro calmado y otro estresado.

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