Lipidosis hepática en le gato.

Por Planeta Mascota

Cuando la obesidad pone en riesgo la vida del gato

Definitivamente, la gran mayoría tiene conocimiento de los innumerables problemas que la obesidad puede traer a nuestra salud, a nuestras vidas. Lo que muchos no saben es que un gato puede considerarse obeso cuando excede el 20% de su peso ideal, y que la obesidad puede llevarlo a desarrollar la “lipidosis hepática”, también conocida como “hígado graso”. 
Artículo publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 49 

 

¿Qué es la lipidosis hepática? 

La lipidosis hepática es un padecimiento bastante común en gatos obesos que atraviesan periodos prolongados sin ingesta de alimento (3 a 7 días)
Esta enfermedad es potencialmente mortal cuando no es diagnosticada a tiempo.  

El gato enfermo suele llegar a consulta con una marcada pérdida de peso, coloración amarilla en la piel y mucosas (ictericia), postración y debilidad. Por lo general, este problema es secundario a una enfermedad preexistente, que genera estrés, inapetencia y déficit de nutrientes en el animal como obstrucción de vías urinarias (cálculos), enfermedades intestinales, diabetes mellitus, neoplasias, problemas hepáticos y renales, entre otros 

 

¿Cuál es el origen de esta enfermedad? 

La lipidosis hepática se debe a una respuesta exagerada del hígado para compensar el déficit de nutrientes del organismo. Lo que genera una excesiva movilización de grasas corporales a sí mismo, quedando el hígado saturado y sin posibilidad de realizar sus funciones metabólicas con normalidad.   

¿Cuál es el mejor tratamiento? 

El tratamiento y la  recuperación van a depender del diagnóstico precoz realizado por el médico veterinario. En casos graves es necesario establecer una nutrición asistida por sonda que puede ir de la nariz al estómago (nasogástrica) o del esófago al estómago (esófago-gástrica)fluidoterapia, manejo del dolor y cobertura antibiótica.   

Alternativo al tratamiento harán falta suplementos de carnitina y silimarina por vía oral para favorecer el metabolismo de grasas y contribuir a la pronta recuperación hepática.  

La prevención implica estar atentos ante cualquier cambio en su comportamiento alimenticio habitual, sobre todo si es un gato en condición de obesidad que aún no corregimos. 

Nuestro gato, como cualquier otra mascota, necesita de cuidados y una atención veterinaria oportuna para prevenir esta y otras enfermedades. Por supuesto, además de mucha compañía y amor.  

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