Los 5 pilares del bienestar emocional felino

Por Planeta Mascota
“La convivencia con un gatuno tiene que basarse en el respeto de sus necesidades conductuales. Satisfacer a nuestro gato y dejar que realice sus conductas naturales puede ser una tarea complicada, pero si tenemos en cuenta estos 5 pilares podemos mejorar su bienestar emocional en la rutina diaria y comenzaremos a comprender el porqué de sus conductas tan misteriosas. Acompáñanos a ver descubrir qué necesita tu gato para mejorar su confort emocional”.

 

 

 

 

Bach M.V. Luis Antonio Buitrón Ramírez

Asesor en Etología Canina y Felina

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La convivencia con uno o más gatos en el hogar es una experiencia muy reconfortante a nivel emocional para los tutores. Recibimos caricias, ronroneos y ese calor placentero cuando nuestros gatos se echan en nuestro regazo. No todos los gatos son así de cariñosos, algunos prefieren su espacio personal y evitan el contacto físico y otros toleran las caricias por muy poco tiempo. Esto depende de su personalidad y también, en gran medida, del confort emocional que el gato siente con respecto a su medioambiente.

 

En este punto, nuestro deber como tutores es ofrecerles un ambiente predecible, seguro y enriquecido, que tenga un efecto positivo sobre su bienestar físico y emocional. Si un gato tiene la posibilidad de exhibir sus conductas naturales en un ambiente seguro, podemos decir que es un gato con un bienestar emocional óptimo.

 

Para alcanzar es ello, es importante tener en cuenta 5 pilares, los cuales se construyen sobre las características propias de la especie. Estos pilares tienen que ser cubiertos de forma integral, permitiendo que mi gato o los grupos sociales felinos en el hogar experimenten el mínimo estrés posible en la rutina diaria.

 

Pilar 1: Proporcionar un lugar seguro

Los gatos como cazadores solitarios también están expuestos a sufrir una lesión, por ello buscarán la forma de esconderse o aislarse si existe un peligro en el medioambiente. En el contexto doméstico, este peligro puede ser la presencia de otro gato, el sonido de la aspiradora, la visita de familiares o simplemente un olor que no es familiar para nuestro gato.

 

Ofrecer a nuestro gato una zona segura, le permitirá sentirse aislado, protegido y al mismo tiempo con una sensación de privacidad. Si nuestro llega a sentirse relajado, puede utilizar esta zona como para dormir o área de descanso. Los ejemplos de estas zonas abarcan desde el uso de cajas de cartón, rascadores tipo torre, repisas, estanterías con varios niveles, hamacas desmontables. Si tu lo permites, tu gato podría usar también un armario, closet o cajones vacíos. Incluso, si has introducido de forma positiva el uso del transportador, tu gato puede usarlo como una zona de escondite o descanso.

 

 

 

 

 

 

 

 

Pilar 2: Ofrecer múltiples recursos distribuidos de forma estratégica

En un hogar multigatos, se suelen formar grupos sociales. Esto lo podemos observar cuando dos de ellos o más pasan todo el tiempo juntos, se acicalan y frotan mutuamente, juegan y pueden estar durmiendo uno cerca del otro. También pueden existir gatos que no forman parte de este grupo social, prefieren estar solos, no comparten las actividades con el resto, a excepción de la comida, y aparentan estar más felices si están aislados del otro grupo social.

En estos casos, en los que tenemos grupos sociales diferenciados, es importante que cada grupo tenga acceso a una cantidad adecuada de recursos (platos de comida, bebederos, rascadores, bandejas sanitarias, zonas de escondite, tiempo de atención). La regla general es tener uno más de recursos que el número de grupos sociales. Por ejemplo, si en casa tengo cuatros gatos y ellos forman dos grupos sociales (tres gatos que pasan todo el tiempo juntos y uno que no comparte con el resto), debemos tener tres de cada recurso. Es decir, tres bandejas sanitarias, tres rascadores, tres platos de comida, tres zonas de descanso, respetando la distancia entre cada uno y distribuyéndolos de manera que cada grupo puede usar el recurso sin la intromisión del otro grupo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pilar 3: Ofrecer diversas alternativas de juego

La naturaleza cazadora del gato es algo que nunca se pierde con el tiempo. Algunos pueden ser más cazadores y otros más sedentarios. Sin importar la intensidad de su conducta de caza, es una necesidad para ellos y una obligación para nosotros el que podamos ofrecer diversas actividades en las que muestren todas sus habilidades de predación. Al satisfacer la necesidad de caza, prevenimos conductas problemáticas (agresividad por juego, sobreactividad nocturna) y al mismo tiempo mejoramos su bienestar emocional.

La forma en la cual tenemos que brindar esta actividad es por medio del juego. El juego del gato debe ser siempre con juguetes, evitando el uso de manos, pies u otras partes del cuerpo. Recordemos que la secuencia de caza del gato incluye el acecho y observación, la persecución de la presa y finaliza con la alimentación.

Por esta razón, debemos proveer juguetes que satisfagan cada secuencia del juego. Por ejemplo, podemos usar cañas de pescar con peluches en un extremo o plumillas que motiven el acecho y observación de la presa. Luego, podemos pasar al uso de pelotas de papel o plástico para motivar la persecución. Los peluches con diversas texturas son otra forma de aumentar la experiencia sensorial del gato. Mientras más se asemeje a un roedor de ave (en forma, textura y tamaño), más satisfacción por el juego sentirá nuestro gato. Finalmente, podemos utilizar juguetes cognitivos o dispensadores de premios, en los cuales el gato tiene que interactuar con el juguete para obtener una recompensa (premios secos). De esta manera, el gato sentirá que está trabajando por la comida, tal cual lo haría un felino en un hábitat natural.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pilar 4: Ofrecer caricias predecibles y amistosas

El contacto físico con nuestro gato es algo que todos nos sentimos tentados de hacer. Mostramos nuestro lado más tierno con ellos y ofrecemos diversas formas de caricia. No obstante, debemos recordar que al gato le gusta que su ambiente sea predecible y esto incluye la forma en la cual interactuemos físicamente con él. Los besos, abrazos y caricias excesivas son actividades que a muchos gatos les parece invasiva y estresante, más aún si tenemos gatos que tienen problemas de confianza con las personas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es importante saber que en el caso de los gatos “menos es más”. Mientras menos invadas su espacio personal, tu gato querrá pasar más tiempo contigo. Y esto lo podemos poner en práctica de la siguiente manera: dejar que nuestro gato se aproxime para solicitar atención o caricias, ofrecer caricias suaves en zonas de su agrado (cachetes, barbilla, cabeza), respetar el tiempo de tolerancia (algunos toleran unos segundos y otros minutos) e identificar cuando tu gato ya no desea más caricias (deja de ronronear, se levanta y aleja de tu mano o intenta morderte).

Si practicamos este tipo de abordaje, nuestro gato confiará más en nosotros y aprenderá que cosas buenas pasan cuando está a nuestro lado.

 

Pilar 5: Respetar el sentido del olfato

El gato utiliza su olfato (uno de los sentidos más desarrollados) para procesar diversos olores en su ambiente. Por ejemplo, cuando un gato se soba contra un sillón, está depositando una feromona facial amistosa.

Las feromonas son sustancias químicas que provoca un comportamiento específico en otro individuo. En este caso, si otro gato del mismo grupo social huele la feromona en el sillón, sabrá que es un olor familiar que no representa una amenaza y por el contrario se sentirá seguro y cómodo en ese ambiente. Así como este tipo de feromona, existen otras que están relacionadas al marcaje territorial, situaciones de alarma frente a un estímulo amenazante, mensajes apacigüadores, entre otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

Otro ejemplo del uso del olfato es el reconocimiento de la bandeja sanitaria. Cuando un gato orina y defeca, deja un olor característico que puede reconocer para ubicar la bandeja. Sin embargo, si nosotros utilizamos productos químicos con olores fuertes (detergentes, desinfectantes, aromatizantes) en el área de las bandejas sanitarias, nuestro gato puede experimentar un estrés olfativo y a partir de ello dejar de usar su bandeja y comenzar a evacuar en otra área de la casa. Por ello, debemos tener mucho cuidado al momento de añadir objetos nuevos o usar productos que pueden alterar la comunicación olfativa del gato.

 

Estos pilares deben ser aplicados en hogares con un gato o múltiples gatos, y sentarán la base para una convivencia mucho más armoniosa. Además, podemos prevenir la aparición de problemas de comportamiento y, finalmente, fomentaremos un vínculo afectivo más fuerte con nuestro gato, respetando en cada momento las particularidades y diferencias que hay entre cada gato.

 

 

 

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