Somalí

Por Planeta Mascota

Un hermoso gato inteligente y juguetón

publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 34

En ediciones anteriores, describimos a los gatos abisinios, gatos de pelo corto. El somalí es el mismo gato solo que en la versión de pelo largo.

El gato abisinio es una raza original, casi sin intervención humana, originaria de África. El abisinio llegó a Europa, en donde los criadores comenzaron a difundir la raza, solo que de tanto en tanto en las camadas salían algunos gatitos de pelo largo, una característica no deseada, culpa de un gen recesivo.

Cuando en un criadero nacen gatitos con características fuera del estándar, se castran y se regalan para no seguir perpetuando esos atributos no deseados. Sin embargo, con el paso del tiempo, los criadores reconocieron la belleza excepcional de los gatos somalíes y esta se estableció como raza independiente reconocida por todas las asociaciones de gatos.

Conociendo al astuto somalí

La estructura corporal del somalí es como la del abisinio, es decir, un gato delgado, estilizado, de cuello y cola largos, lo que le da una silueta elegante, pero al tener el pelo semilargo no se ve tan delgado como su primo.

Los colores del pelaje son los mismos en ambas razas. El pelaje no debe presentar líneas, motas ni manchas, a pesar de que si se observa un pelito individualmente se ven franjas de distintos tonos (esto se llama ticking).

La textura del pelo es suave y sedosa, con un pelo fino que se hace plumoso en la cola.

Tiene un hocico delgado y grandes orejas de base ancha. Su mirada es brillante con expresión astuta debido al delineado oscuro que rodea el ojo y su inclinación levemente oblicua.

En conjunto su mirada astuta, cola plumosa y manto semilargo le dan una hermosa apariencia similar a la de un zorrito que no deja a nadie indiferente. Esta expresión astuta no es solo apariencia, los abisinios y somalíes se consideran entre las razas más inteligentes de gatos. Llegan a aprender trucos si se les entrena y por sí mismos aprenden a abrir cajones, puertas, etc.

Independientes, los somalíes son muy curiosos y activos, necesitan siempre de atención, lugares en altura donde trepar y juguetes a su alcance. Por si fuera poco, son afectuosos con sus humanos favoritos, aunque no duermen la siesta en el regazo, expresan afecto con cabezazos y corren a saludar cuando el dueño llega a casa. Los somalíes siempre están de buen humor, gustan de los niños y conviven en armonía con otras mascotas en el hogar.

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