Singapura

Por Planeta Mascota

La singular elegancia del Singapura

publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 41

Alrededor de 1970, en un intento por desarrollar una raza de gatos pequeños, un grupo de criadores salieron a buscar por el mundo, precisamente, razas de gatos pequeños para comenzar con la selección de ejemplares y crear otra.

El objetivo consistió en no alterar las proporciones y mantener la elegancia natural de los gatos. Y así fue como descubrieron en las calles de Singapur una pequeña colonia de gatos ferales que compartían características comunes a partir de las cuales se podía comenzar a trabajar. El cómo se constituyó esa colonia de gatos es desconocida, pero se supone que existía desde hacía mucho tiempo.

Pese al esfuerzo, el trabajo de selección no dio los frutos esperados en cuanto a conseguir un gatito en miniatura, pero sí lograron un gato más pequeño que el gato común y con características bien definidas que lo diferencian de otras razas: el Singapura.

Si un gato adulto común pesa en promedio 4 kilos, un Singapura rara vez supera los 3,5 kilos, lo que no hace una gran diferencia con el tamaño del gato común. Sin embargo, si bien es una de las razas más pequeñas, este es un gato de musculatura fuerte y silueta compacta, cuello corto y fuerte. Su cabeza es redonda, con ojos muy grandes, redondos levemente almendrados y delineados de negro, lo que le da un aire de mirada de búho. Cabe mencionar que su nariz y boca también están delineadas.

Su pelaje es corto, fino y pegado al cuerpo y muy particular ya que solo existe en un color que no se da en otras razas. Sable es el nombre de su pelaje de color marfil, aunque si se lo mira de cerca, cada hebra de pelo tiene franjas de color que terminan con la puntita en marrón oscuro. La panza e interior de las patas es color marfil claro.

De temperamento tranquilo, algo tímido, gentil, afectuoso y muy juguetón cuando está en confianza, el Singapura es una nueva raza que todavía no se ha hecho popular, y por ahora hay muy pocos criaderos que la críen.

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