Persa Himalayo

Por Planeta Mascota

Su serena majestad

publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 45

Por su estructura y características, el himalayo es un gato persa. De acuerdo a su estándar posee un cuerpo compacto y macizo, cuello corto y grueso, patas y cola cartas y ancha. Cabeza redonda con orejas pequeñas y redondeadas.

Son braquicéfalos, es decir, tienen una cara chata sin nariz que de perfil la frente y la nariz están alineados.

Tienen tendencia a hacer cálculos renales así que hay que estimular que beba abundante agua. Como todos los persas, antes de llevar uno a casa, es recomendable verificar con el criador que los padres estén libres de PKD (riñón poliquístico) enfermedad hereditaria que causa insuficiencia renal.

La característica más importante de los gatos persas es su nariz chata y no solo el pelo largo. No existen persas con nariz, estos serían gatitos mestizos.

Los de los ojos celestes

El persa himalayo debe tener todas las características antes mencionadas y se diferencia del persa por su color, son pointed o punteados. Eso quiere decir que el cuerpo es de color blanco – beige y las patas, cola, orejas y cara de color, la misma distribución de color que los famosos siameses. Esta coloración pointed está dada por el gen Cs. Este gen es sensible a la temperatura, entonces los gatitos nacen completamente blancos y las zonas que se enfrían más rápidamente (cola, patas, orejas y cara) se van tiñendo para mantener el calor aproximadamente al mes de vida. Este gen además va asociado a ojos celestes, por tanto siempre un persa himalayo tendrá ojos celestes.

La elegancia personificada

La personalidad de los himalayos es como la de los persas, son gatos tranquilos, silenciosos, gentiles, relajados. Prefieren reposar en un sillón a jugar a las carreras.

Como son gatos de pelo largo necesitan cepillado a diario para prevenir nudos y mantener el pelaje esponjoso y suave. Se recomienda bañarlos cada 6 semanas para que su pelo esté lindo y sano.

Necesitan limpieza de ojos a diario porque los gatos chatos tienden a lagrimear, lo que tiñe el pelo e irrita la piel cercana al ojo. Se recomienda limpiar con un pañito cada ojo para no traspasar gérmenes de un lado a otro y no usar algodón para que no entren pelusas.

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