Maine Coon

Por Planeta Mascota

Un tierno gato gigante de aura salvaje

publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 31

Originaria de EUA, del estado de Maine, el Maine Coon es una de las 4 razas de gatos gigantes que existen, así como una de las razas más antiguas del mundo.

Reconocida  a fines del 1800, el Maine Coon se presentó por primera vez en 1861, en los primeros shows de gatos en Boston y Nueva York. El dato curioso es que se creía que era una mezcla de gato doméstico con mapache, pero genéticamente, esto es imposible.

Estos gatos vivían en la zona norte de EUA y se fueron adaptando a los fríos inviernos desarrollando un pelaje largo, lanudo y desigual, lo que le da un aire de gato salvaje.

Describiendo al felino

Debido a que provienen de climas fríos, el Maine Coon pertenece al grupo II de los gatos de pelo semilargo, tiene un pelaje denso y fino subpelo; además, su lomo es impermeable al agua lo que le permite andar en la nieve manteniendo el cuerpo temperado y seco.

Como todo gato de pelo semilargo, su pelaje en cabeza y hombros es corto, y muy largo en los costados, con una cola larga y frondosa, mientras que en las patas traseras y la panza solo tiene un subpelo muy tupido.

De cuerpo substancial, la característica principal es que son gatos de gran tamaño, llegando a pesar más de 12 kilos las hembras y  hasta 15 kilos los machos, y con un desarrollo tardío pues la etapa de crecimiento culmina cerca de los 3 años. Musculosos, su cuello es fuerte y patas grandes con pelitos que crecen entre los dedos. Su cabeza tiene una estructura rectangular, especialmente el hocico, con nariz ancha. Sus orejas son anchas en la base y estrechas hacia arriba con penachos de lince en las puntitas que le dan el aspecto de lince. Ojos grandes y ligeramente inclinados de expresión serena.

Hembras y machos adultos se diferencian fácilmente a simple vista. La hembra es de menor tamaño, cuello más fino y silueta delicada y el macho es mucho más grande, pesado, corpulento y desarrolla un collar de pelo en la pechera semejante a la melena del león.

Un gatito muy dulce

A pesar de todas esas características físicas que lo describen como un gato salvaje, los Maine Coon son gatos muy relajados, pacientes, calmados, dulces y de un temperamento tranquilo. Se llevan bien con niños y perros. Les gusta la cercanía de las personas, pero no llegan a ser dependientes. Sin embargo, logran establecer relaciones muy estrechas con una persona de la familia. Su suave voz no corresponde al gran tamaño que tiene.

Cuidando al engreído

Los Maine Coon requieren cepillado varias veces a la semana para retirar pelos sueltos y evitar nudos, especialmente en las partes con abundante subpelo que al ser una pelusa muy fina y tupida se hace mota con facilidad.

El baño es tarea difícil por lo impermeable del pelaje y requiere varias manos de shampoo para desengrasar. Afortunadamente, por ser una raza de aspecto salvaje, el pelaje debe mantener esas características rudas y no es necesario hacer recortes de pelo o usar productos especiales para esponjar.

Es recomendable que vivan en casas con espacios amplios, con áreas de juego donde puedan trepar, pero siempre supervisándolos para evitar que escapen.

 

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