Bosque de Noruega

Por Planeta Mascota

Un mítico y legendario vikingo

publicado en la revista PLANETA MASCOTA en el núm. 52

Casi un lince por su aspecto salvaje, el gato bosque de Noruega es una raza increíblemente cariñosa y sociable. Fue reconocida como tal en 1930, aunque existen documentos que lo registran como uno de los tres tipos de lince noruego, como el que en 1599 redactó un fraile danés llamado Peter Friis. Por ello se encuentra catalogada entre las diez razas de gatos más antiguas del mundo. Por si fuera poco, estos gatos están presentes en las míticas leyendas nórdicas. Una de ellas cuenta que dos ejemplares tiraban del carruaje de la diosa Freya, carruaje que ni el mismísimo Thor podía mover, por lo que siempre se hace referencia a su fortaleza.

El gato bosque de Noruega es un excelente pescador, una de las pocas razas gatunas que no le teme al agua. Se trata de un animal sorprendentemente ágil, todo un acróbata digno de las piruetas más inimaginables.

Un dios poderoso y cariñoso

Posee un cuerpo musculoso, de cola larga y pinceles en las orejas que como mencionamos hacen que su aspecto recuerde al de un lince. Su pelaje es largo y presenta dos capas, una densa y lanosa más pegada al cuerpo, que lo aísla del medio, impermeabilizándolo y manteniendo su calor corporal, y otra superior más larga y sedosa, sobre todo en la cola, el cuello, la espalda y los flancos.

El gato bosque de Noruega muda su pelo una vez al año, variando la longitud del pelo según la época estacional. Respecto a los colores se reconocen el negro, azul, rojo, crema, plateado, dorado, chinchilla rojo,  caparazón de tortuga, azul crema y marrón. Asimismo, el manto puede ser de un solo color.

Este es un gato atento y cariñoso, es un compañero perfecto para familias, ya que se lleva bien con los más pequeños de la casa. Cuidará del hogar como un guardián, puesto que es bastante territorial. Además sus orígenes salvajes hacen que su instinto cazador se mantenga despierto, por lo que disfrutará mucho de jugar y para ello hay que brindarle tiempo y juegos que capten su atención. También le encanta escalar, por lo que es recomendable contar con rascadores de varios pisos o alturas.

El bosque de Noruega es un gato sano y fuerte. Lógicamente hay que cuidarlo y llevarlo a sus controles anuales al médico veterinario. Paciente e inteligente, hábil y amoroso, esta raza puede ser adiestrada incluso para acompañarnos a pasear. Un gato grande para disfrutar en familia a lo grande.

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